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Noticia
ENTREVISTA AL SECRETARIO GENERAL DEL PS, MANUEL MONSALVE, EN LA NACION DOMINGO
2010-02-24
Secretaría de Prensa - Partido Socialista de Chile
Estudió en un liceo de Coronel y se recibió como médico cirujano en la Universidad de Concepción.
En conversación con LND, aborda las contradicciones en que incurrió el futuro gobierno en el tema de los combustibles y el perfil de los primeros nombramientos de Sebastián Piñera, la postura del PS desde la oposición y las diferentes propuestas sobre cómo reorganizarse en esta nueva etapa.
Y si le dan a elegir entre Osvaldo Andrade y Marcelo Díaz como próximo timonel de su tienda, se inclina por el ex ministro del Trabajo.
-El nuevo gobierno ha “debutado” con el debate sobre mantener la rebaja en el impuesto específico de las bencinas. Primero dijeron que repondrían el tributo y luego postergaron la decisión en vista del reclamo de parlamentarios de RN y la UDI. ¿Cómo evalúa el episodio?
-Lamento que el futuro ministro de Economía (Juan Andrés Fontaine) sufra su primera derrota antes de ejercer su cargo en propiedad. No sólo fue desmentido, sino que sufrió una derrota propinada por los propios partidos del futuro gobierno. El PS espera que no se produzca esta alza. Estamos disponibles para apoyar una iniciativa legal que busque impedir que este costo se traspase a las pequeñas y medianas empresas y a los ciudadanos. Tampoco nos parece tener un impuesto específico a los combustibles tan alto en Chile, pero eso nos gustaría discutirlo en el marco de una reforma tributaria que permita garantizar al Estado los recursos para mantener sus políticas sociales. No estamos disponibles para que se resten recursos a las políticas sociales, porque si le quitamos el impuesto específico a los combustibles, que nos parece bien, hay que subir los impuestos en otro ámbito. Por ejemplo, a las grandes empresas.
-Algunos han responsabilizando a la Concertación de haber dejado este tema al nuevo gobierno…
-Aquí no hay leyes de amarre. El gobierno electo no puede responsabilizar al anterior, tiene que aprender a tomar sus decisiones. La Concertación no hizo un proyecto a escondidas y a espaldas de los ciudadanos. Estamos ante un proyecto de ley que fue debatido en el Congreso, cuyos beneficios fueron conocidos por todos y recibieron un apoyo transversal. Lo ocurrido con el futuro ministro de Economía muestra que Piñera primero tiene que poner en práctica la democracia de los acuerdos entre sus ministros y sus partidos. Él ha insistido mucho en este concepto, pero es difícil construir una democracia de los acuerdos cuando no concuerdan ni siquiera entre ellos mismos. La democracia de los acuerdos debe partir por casa.
-Piñera también ha hablado de gobierno de unidad nacional…
-Esto parece engañoso, como si criticar o disentir fuera antipatriota. El PS va a contribuir con la unidad, pero en base a temas. Respaldaremos si cumplen con el millón de empleos anunciado o si terminan con la segmentación entre barrios pobres y barrios ricos, o entre colegios para pobres y otros para ricos, que los ministros conocen muy bien porque estudiaron en estos últimos.
-¿Cómo recibió el PS los nombramientos en el gabinete de Sebastián Piñera?
-En estas decisiones se configura, en una primera instancia, el carácter de su gobierno. Si uno mira el perfil de los ministros, es un gabinete empresarial y por tanto coherente con lo que Piñera representa, que es un gobierno de derecha. Esperamos que los ministros, que tienen una vasta trayectoria en los grandes grupos económicos de Chile y poca trayectoria en el trabajo con la ciudadanía, rápidamente puedan resolver esa falencia. Nos interesa que el nuevo gobierno cumpla sus compromisos y que los ministros lo hagan bien, pero con participación de los ciudadanos y escuchando a los distintos actores de Chile, no sólo a los grupos económicos.
-En el nombramiento de Jaime Ravinet en Defensa se concretó la incorporación de gente de la Concertación…
-En democracia se compite por la confianza de los ciudadanos para gobernar y eso implica que alguien gobierna y que alguien es oposición. La oposición tiene un rol de fiscalización, pero también de levantar un proyecto alternativo. Por eso no es posible ser oposición y estar en el gobierno, eso genera un conflicto de interés, algo a lo que Piñera está acostumbrado. Es difícil disentir del gobierno si eres ministro, subsecretario o intendente, porque ellos están para cumplir el programa de gobierno. Los partidos de la Concertación han sido muy claros en el sentido de que quienes se incorporen a cargos políticos como ministros, subsecretarios, intendentes, gobernadores o seremis están tomando una decisión política, están optando por apoyar el programa de Piñera y por pasarse a la derecha.
-El ex presidente del PPD Pepe Auth le bajó el perfil al ingreso de Ravinet al gabinete de Piñera, señalando que es una especie de reconocimiento…
-No estoy de acuerdo. Los gobiernos no son neutros. Los gobiernos tienen un programa y una concepción ideológica de la sociedad. Los socialistas no coincidimos con la concepción ideológica que tiene la derecha, por tanto no se trata de que alguien tenga las cualidades para desempeñar una función, se trata de si coincide o no con el programa que se va a implementar. Además, nosotros hemos defendido un proyecto alternativo, distinto al de la derecha con el cual competimos. Sí se puede hacer una diferencia en los cargos seleccionados por el mecanismo de Alta Dirección Pública, pero otra cosa son los ministros y subsecretarios.
-Entremos en la casa propia. El PS salió un poco damnificado en las parlamentarias y ha tenido un éxodo de gente, ¿cómo se plantea en esta nueva etapa?
-Vamos a ser oposición buscando que en Chile haya más democracia y menos injusticias. Es un partido con una trayectoria e identidad construida en la izquierda y que incluye a tres presidentes de la República: Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Vamos a insistir en una coalición de centroizquierda. Esperamos llegar a acuerdos con otros movimientos o partidos que coincidan con un programa de centroizquierda.
-Gonzalo Martner planteó crear una federación progresista con el PS, el PPD, los radicales y los partidarios de Marco Enríquez-Ominami para relacionarse desde ahí con la DC, porque eso permitiría plantear mejor una agenda progresista…
-Lamento que Gonzalo Martner considere que el gobierno de la Presidenta Bachelet no haya sido progresista. Un gobierno que amplió el derecho a sala cuna para la gente más pobre y que realizó una reforma previsional inédita. Lamento que cuando se critica que Chile no sea más progresista se cuestione a la gente de la Concertación y no a los que impiden que Chile sea más progresista. Yo le diría a Martner que apuntara a la derecha y no a los que están haciendo el esfuerzo para que en Chile los ciudadanos tengan más derechos. Hay que entender que la derrota viene más bien de la crisis de representatividad.
-En ese sentido, Osvaldo Andrade dijo que el PS tiene que fortalecer su relación con el mundo popular del cual ha estado alejado y afirmó que el PS no es un partido progresista, sino un partido de izquierda…
-Estoy de acuerdo en los dos puntos. Hay una crisis de vinculación del partido con quienes pretende representar. Nosotros tenemos grandes dirigentes gremiales y sindicales en la ANEF, la CUT, los gremios de la atención primaria de salud. Juan Luis Castro dirigió el Colegio Médico. Pero nos ha costado que exista representación de este mundo social en la directiva nacional y en la comisión política. Tenemos que ver un mecanismo que permita garantizar la participación de este mundo social en el debate y en las decisiones que tome el partido. Coincido plenamente con Osvaldo y por eso es tan importante que tengamos un congreso este año. En lo segundo, el PS es un partido de izquierda. Cualquiera que vea el logo PS, la bandera roja del PS, que conozca la historia del PS, se da cuenta. La palabra progresista hoy es bastante ambigua.
-Andrade y Marcelo Díaz se han perfilado como candidatos a la presidencia del partido. ¿Por cuál de los dos se inclina?
-Estoy como secretario general interino… (se ríe), pero voy a contestar la pregunta. Afortunadamente, el PS tiene cuadros políticos con todas las condiciones para presidirlo. Hay más nombres que los de Andrade y Díaz. El carácter de oposición que va a tener el PS es muy relevante para determinar el tipo de liderazgo que debemos tener. Este va a ser un período en el cual el partido tiene que repensarse, reorganizarse y revincularse con la sociedad. Para eso necesita un presidente más en sintonía con lo que representa para los ciudadanos y desde esa perspectiva me inclino más por Osvaldo Andrade.
-¿Cómo ve la relación del PS con los comunistas? Usted compitió en Lota con un compañero de lista como Cristian Cuevas y hay críticas en el partido de que el pacto contra la exclusión terminó perjudicando al PS.
-El PS se planteó tres objetivos en esta etapa: obtener el mayor respaldo a la Presidenta Bachelet, terminar con la exclusión y pensó en que lo más progresista, ya que está de moda esa palabra, era que ganara Frei. Para ello se requería mantener la Concertación y ampliar esa alianza al PC. El PS entendió esto con claridad, pero hacerlo implicaba pagar un costo y lo pagó bajando su representación parlamentaria. A pesar de ello, el partido no puede sino sentirse satisfecho porque de tres, ganamos dos. Y así como tiene que hacerse cargo de sus errores, también debe asumir sus aciertos. El PS logró instalar a una militante socialista primero como candidata de la Concertación y luego como una Presidenta de la República que termina su período con el más alto respaldo popular. En segundo lugar, se incorporarán tres diputados comunistas al Parlamento. Lamentablemente el tercer objetivo, que era ganar la Presidencia de la República, no se cumplió.