{"id":19,"date":"2021-03-31T01:58:49","date_gmt":"2021-03-31T05:58:49","guid":{"rendered":"https:\/\/pschile.cl\/ddhh\/2021\/03\/31\/how-to-use-it-infrastructure-to-increase-or-improve-business-efficiency\/"},"modified":"2021-10-05T15:12:55","modified_gmt":"2021-10-05T19:12:55","slug":"ariel-mancilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/ariel-mancilla\/","title":{"rendered":"Ariel Mancilla Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00abEl Chico Ariel\u00bb<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Oriundo de Vi\u00f1a del Mar, Ariel Mancilla Ram\u00edrez lleg\u00f3 a Santiago para estudiar Construcci\u00f3n Civil en la Universidad T\u00e9cnica del Estado (UTE), ingresando en 1967. Algunos de los que ser\u00edan sus compa\u00f1eros de estudios y luego de ideas \u2013Luis Navarrete, Octavio D\u00edaz, Jos\u00e9 Quintana y Luis Casado\u2013 a\u00fan lo recuerdan como un joven at\u00edpico, de sonrisa contagiosa y con un detalle en la ropa que lo hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s especial: sus pantalones m\u00e1s arriba de los tobillos, los que dejaban ver unos eternos calcetines rojos. Ignorando las bromas, explicaba que ese particular<em> look<\/em> era el detalle que defin\u00eda a un aut\u00e9ntico bailar\u00edn de <em>rock and roll<\/em>. En su caso, \u201cal mejor de la Poblaci\u00f3n G\u00f3mez Carre\u00f1o y sus alrededores\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pese a que en un primer momento se mantuvo al margen de toda participaci\u00f3n pol\u00edtica o estudiantil \u2013quiz\u00e1s por su propia situaci\u00f3n familiar dado que su padre era un estricto suboficial de la Armada\u2013, pronto manifestar\u00eda su inter\u00e9s por vincularse a la organizaci\u00f3n en la que militaba la mayor\u00eda de sus amigos. Fue al volver de unos trabajos voluntarios realizados en el verano de 1968 cuando Ariel se acerc\u00f3 a los j\u00f3venes socialistas con la intenci\u00f3n de ingresar a la organizaci\u00f3n. Aunque al principio sigui\u00f3 prefiriendo bailar o imitar a Raphael en las fiestas del pensionado, antes que participar en reuniones, ese mismo a\u00f1o se involucr\u00f3 activamente en la elecci\u00f3n del Centro de Alumnos de la carrera, el \u00fanico de la UTE\u00a0 que permanec\u00eda en manos de la DC, campa\u00f1a que culmin\u00f3 con el triunfo \u2013por solo un voto\u2013 del candidato socialista Franklin Ojeda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_660\" aria-describedby=\"caption-attachment-660\" style=\"width: 244px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-660 \" src=\"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/ariel-primer-plano-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"310\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-660\" class=\"wp-caption-text\">Ariel Mancilla Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p>De ah\u00ed en adelante, Ariel se caracterizar\u00eda por un apego radical a la disciplina y al cumplimiento de las tareas partidarias, por m\u00e1s particulares que pudieran parecer. Jos\u00e9 Quintana lo recuerda con una an\u00e9cdota: \u201cEse mismo a\u00f1o, el 26 de julio, el n\u00facleo de la escuela decidi\u00f3 realizar unos rayados por el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, el inicio de la Revoluci\u00f3n Cubana. Para que tuvieran m\u00e1s duraci\u00f3n, los har\u00edamos con alquitr\u00e1n en vez de pintura\u201d. En la noche de la acci\u00f3n, solamente aparecieron Jos\u00e9 y Ariel, recordando que \u201cel chico dijo que igual ten\u00edamos que cumplir, aunque fu\u00e9ramos los dos. En eso est\u00e1bamos cuando empezaron a ladrar unos perros y despu\u00e9s se oy\u00f3 un balazo\u201d. Ariel intent\u00f3 tranquilizarlo: \u201cNo se preocupe, compa\u00f1ero, solo son tiros de fogueo\u201d. Cuando vino el segundo, que rebot\u00f3 en el mismo muro, Ariel, tirando los tarros y las brochas dijo: \u201cLa misi\u00f3n se aborta por hoy\u2026 \u00a1\u00a1y apretemos <em>cueva<\/em> que son balazos de verdad!!\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por esta \u00e9poca, la JS de Construcci\u00f3n Civil de la UTE se hab\u00eda incorporado a trabajar territorialmente en la Tercera Comuna, la que abarcaba a tradicionales barrios de las comunas de Quinta Normal y Santiago. Luis Navarrete recuerda que Ariel fue uno de los m\u00e1s activos en ese trabajo, que permitir\u00eda ampliar la influencia pol\u00edtica y social del PS a los trabajadores de la Fundici\u00f3n Libertad \u2013cuyo edificio alberga hoy las dependencias de la Universidad ARCIS\u2013 y a los secundarios de los Liceos Amun\u00e1tegui, Barros Arana y 4 de Ni\u00f1as, entre otros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La influencia definitiva que empuj\u00f3 a Ariel a la militancia vino de la mano de Alberto Galleguillos, un viejo y comprometido profesor socialista que dirig\u00eda el Liceo Integral N\u00ba 1, precisamente en la Tercera Comuna. Se trataba de un &#8216;sui generis&#8217; como establecimiento educacional que durante el d\u00eda atend\u00eda la formaci\u00f3n de alumnos expulsados de otros colegios, y por las tardes, se transformaba en una verdadera sede partidaria donde se reun\u00edan mujeres, trabajadores y vecinos, adem\u00e1s de realizar todas las actividades y reuniones del PS.<\/p>\r\n<p>Luis Navarrete recuerda que fue precisamente en ese establecimiento que Ariel y \u00e9l recibieron sus carn\u00e9s partidarios, de manos de una antigua y querida militante del sector, en el marco de una emotiva ceremonia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A pesar de que Ariel no destacaba por una estatura privilegiada \u2013por lo que era conocido como el Chico Ariel\u2013, sus amigos envidiaban sus pesta\u00f1as y el brillo particular de su mirada, que \u2013seg\u00fan Luis Casado\u2013 le hac\u00edan tener mucho \u00e9xito entre las j\u00f3venes de la universidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Durante las primeras semanas de 1971, Ariel y la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros se encontraban preparando las segundas jornadas de trabajos voluntarios con la ONSEV, una entidad que el Gobierno Popular hab\u00eda formado para coordinar la realizaci\u00f3n de estos tradicionales operativos de verano. Ariel no ten\u00eda previsto ir ese a\u00f1o pero colaboraba en la inscripci\u00f3n de los j\u00f3venes que a fines de aquel mes de enero partir\u00edan rumbo a diversas localidades de Llanquihue.<\/p>\r\n<p>Jos\u00e9 Quintana era uno de los dirigentes a cargo y recuerda que casi al cierre de los cupos, una estudiante de la jornada vespertina lleg\u00f3 a inscribirse al local del Centro de Alumnos. Se trataba de Ema Fuenzalida, una alumna muy buenamoza que de inmediato cautiv\u00f3 a Ariel, al punto de que este \u201cno solo cambi\u00f3 la decisi\u00f3n de no ir, sino que adem\u00e1s apel\u00f3 a nuestra amistad para lograr que ambos quedaran en el mismo campamento\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ya de vuelta en Santiago el noviazgo se consolid\u00f3. Ema tambi\u00e9n se uni\u00f3 a la militancia socialista de la UTE donde brillar\u00eda con colores propios. Un d\u00eda, la joven pareja sorprendi\u00f3 a todos anunciando que se iba a casar. No pas\u00f3 mucho tiempo para que ello efectivamente ocurriera: el matrimonio fue una breve ceremonia ante un oficial del Registro Civil, luego de que todos se trasladaron a una casa en Gran Avenida donde se bail\u00f3 hasta tarde con los discos de cumbias y tonos tropicales de Quilapay\u00fan. Como en un ritual laico y socialista, tanto los novios como sus amigos de la UTE desecharon las tenidas formales y llegaron a la boda uniformados con las camisas verde olivo de la JS.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A esas alturas, Ariel ya era un gran dirigente, querido y respetado por todos. En 1970 ofici\u00f3 de \u201cinterventor\u201d de la JS de la UTE, por un conflicto que amenazaba con distanciar dos sectores de la militancia de aquella universidad: los \u201celenos\u201d y los denominados \u201cmilitantes rojos\u201d, conducidos por Juan Guti\u00e9rrez. Meses m\u00e1s tarde, en compa\u00f1\u00eda de Luis Casado, viajaba a difundir la candidatura de la UP entre las comunidades mapuches de la empobrecida zona costera de Osorno, de la mano de una joven militante vinculada al trabajo rural: Sara Montes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luego del triunfo de la UP, Ariel colabor\u00f3 activamente en el \u00e9xito de ese proceso in\u00e9dito en la historia de la izquierda, que manten\u00eda los ojos del mundo puestos sobre el pa\u00eds. A la XX Conferencia Nacional de la JS asisti\u00f3 como delegado por la Tercera Comuna y result\u00f3 electo miembro del Comit\u00e9 Central y asumi\u00f3 luego la Secretar\u00eda Nacional de Frentes de Masas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A la par de sus actividades en la direcci\u00f3n de la JS, se vincul\u00f3 profesionalmente al Departamento de Estudios de la CORVI (Corporaci\u00f3n de la Vivienda). Junto a varios de sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n, colabor\u00f3 tambi\u00e9n en la creaci\u00f3n del Departamento de Ejecuci\u00f3n de Obras de la misma entidad, que buscaba sortear el frecuente boicot que algunas empresas constructoras de la \u00e9poca realizaban en contra del Gobierno. Poblaciones como Jaime Eyzaguirre, Carlos Cort\u00e9s, la Nueva Habana \u2013ahora Nuevo Amanecer\u2013 y El Cortijo Sur, entre muchas otras, fueron edificadas por esta unidad, que lleg\u00f3 a ser la principal constructora del pa\u00eds, con un plantel cercano a los ocho mil trabajadores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Alegre y querido por todos, era uno de los dirigentes con mayores posibilidades de convertirse en el nuevo Secretario General de la JS, en reemplazo de Carlos Lorca, cuyo per\u00edodo al frente de esa organizaci\u00f3n deb\u00eda concluir en 1974.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Durante el d\u00eda del golpe militar, Ariel se dirigi\u00f3 al local de la Juventud Socialista en Santiago, en donde, en compa\u00f1\u00eda de otros dirigentes, procedi\u00f3 a eliminar los registros de los militantes, adem\u00e1s de entregar instrucciones a los j\u00f3venes que se congregaron en esa sede y en otros puntos de Santiago. Luego, el grupo parti\u00f3 a la zona sur de Santiago.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Despu\u00e9s del 11 de septiembre de 1973, Ariel \u2013con el nombre pol\u00edtico de Gabriel\u2013 pas\u00f3 a integrar la direcci\u00f3n del PS en la clandestinidad, en la cual destac\u00f3 como uno de sus dirigentes m\u00e1s comprometidos, a cargo de la Unidad de Log\u00edstica del Comit\u00e9 Central. Su rol era conseguir casas e infraestructura (pasaportes, dinero, contactos con embajadas) para los dirigentes clandestinos y para los militantes socialistas de regiones que, a partir del mes de octubre de ese a\u00f1o, comenzaron a llegar a la capital huyendo de la represi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Nunca perdi\u00f3 el optimismo frente a sus compa\u00f1eros. Luis Navarrete, uno de sus amigos de la UTE, fue detenido en Arica mientras intentaba cruzar la frontera con Per\u00fa. Luego de un mes arrestado, volvi\u00f3 a Santiago, totalmente descolgado de todo contacto partidario. Mientras esperaba locomoci\u00f3n en San Francisco y Alameda, alguien se detuvo a su lado y le salud\u00f3 afectuosamente: \u201cEra el chico, con su inseparable malet\u00edn en su mano derecha\u201d. A esas alturas, Ariel ya era mencionado como uno de los mentores del Plan Zeta \u201cy ah\u00ed estaba, buscado por cielo, mar y tierra, con su sonrisa y su mirada de siempre, al lado de la Iglesia de San Francisco\u201d. Instalados en un caf\u00e9, Ariel le inform\u00f3 que la situaci\u00f3n estaba dif\u00edcil, pero que a\u00fan as\u00ed \u201cen este momento todo est\u00e1 bajo control\u201d, una frase que sol\u00eda repetir para levantar la moral de los militantes en momentos de derrota y desesperaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Navarrete le cont\u00f3 sobre su detenci\u00f3n en Arica y Ariel estim\u00f3 que deb\u00eda salir del pa\u00eds: \u201cAh\u00ed nuevamente se reafirm\u00f3 como el org\u00e1nico irreductible que era, pues me dijo que iba a consultar mi situaci\u00f3n con el Comit\u00e9 Central. Probablemente el CC entonces no era m\u00e1s que \u00e9l y seis personas, pero ten\u00eda que consultarlo con los organismos regulares antes de tomar una decisi\u00f3n. Me cit\u00f3 para algunos d\u00edas m\u00e1s, en el mismo lugar. Al punto lleg\u00f3 con Ema y Mariana, la hija de ambos. Mientras tom\u00e1bamos unas bebidas me coment\u00f3 que el Partido hab\u00eda autorizado mi salida del pa\u00eds. Antes de irse me asign\u00f3 una misi\u00f3n: contar afuera todo lo que estaba pasando en Chile. Nos dimos un abrazo, me mir\u00f3 con sus ojos y con su sonrisa de siempre, y me entreg\u00f3 el nombre del contacto para mi salida. Fue la \u00faltima vez que lo vi\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Francisco Mouat tambi\u00e9n comparti\u00f3 estrechamente con Ariel y conoci\u00f3 muy de cerca los pormenores de su captura. En septiembre de 1974, Ariel le coment\u00f3 que necesitaba \u201cmontar\u201d una casa en la playa para que los miembros de Comit\u00e9 Central pudieran airearse y descansar un poco. Mouat ech\u00f3 mano de la casa que la madre de sus primos (los dirigentes del MOC, Eugenio e Ismael Llona) ten\u00eda en Cartagena, en las cercan\u00edas de la vieja Estaci\u00f3n de Ferrocarriles. \u201cEra muy apropiada: buena vista, una sola entrada, una vista maravillosa a la terraza de la Playa Chica, en fin. Con el pretexto que me hab\u00edan echado de donde viv\u00eda, lo que era verdad, le ped\u00ed la casa en la playa a mi t\u00eda. Mi mujer y mi hijo se fueron a vivir all\u00e1, y yo viajaba los fines de semana, de repente con algunos compa\u00f1eros de trabajo, a quienes invitaba a asados en la playa, para ambientar un poco a los vecinos\u201d, relata.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En diciembre, Ariel le avis\u00f3 que en cualquier momento se trasladar\u00eda a alg\u00fan miembro de la Direcci\u00f3n hasta el refugio en la playa. \u201cA fines de ese mes son\u00f3 la campanilla, y veo subiendo a Ariel, a Exequiel Ponce y a Mireya (Rodr\u00edguez) por la escalera de la casa. Se instalaron ah\u00ed, Ariel se fue como a los dos o tres d\u00edas. El chico Ariel declar\u00f3 su optimismo, porque se avanzaba en conversaciones y acuerdos con la DC, principalmente a trav\u00e9s de Manuel Bustos. Mi mujer le pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda tener esa actitud tan positiva, teniendo en cuenta que en ese momento Ariel no sab\u00eda d\u00f3nde estaba su hija, su padre estaba detenido en la Esmeralda y la Ema tambi\u00e9n estaba presa en alg\u00fan recinto de la dictadura\u201d. Pancho recuerda que se hizo un silencio, y que Ariel respondi\u00f3: \u201cComo soy y con lo que hago, reci\u00e9n voy en camino de convertirme en un hombre\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tras las dos semanas que Ponce pas\u00f3 en Cartagena, ven\u00eda el turno de Lorca y de Lagos Salinas. Al primero se le consigui\u00f3 otra alternativa, mientras que Lagos prefiri\u00f3 no salir de Santiago. Ariel iba a ser el \u00faltimo de los miembros de la Comisi\u00f3n Pol\u00edtica en descansar en la playa, sobre todo despu\u00e9s de la salida en libertad de Ema, su compa\u00f1era. Mouat recuerda que se hizo todo un operativo para chequear que no viniera enganchada por los servicios de inteligencia del r\u00e9gimen. Ema viaj\u00f3 antes a Cartagena. Ariel, en tanto se reuni\u00f3 con Mouat en Santiago, para revisar si el traslado se hab\u00eda realizado sin\u00a0 problemas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mouat rememora con especial cari\u00f1o esa jornada: \u201cAriel durmi\u00f3 conmigo esa noche, siempre lo hac\u00eda en un sof\u00e1, pero esa noche estaba ocupado. Como a las tres de la ma\u00f1ana, sent\u00ed de pronto que \u00e9l me estaba abrazando. Al otro d\u00eda, al despertar, me levant\u00e9 agarr\u00e1ndolo pal leseo, dici\u00e9ndole que la clandestinidad lo estaba afectando demasiado. El se mataba de la risa\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esa ma\u00f1ana, los dos amigos\u00a0 quedaron de irse a la playa en el bus de las siete de la tarde. Mouat deb\u00eda salir a trabajar, mientras que Ariel ten\u00eda prevista una reuni\u00f3n con parte de la Comisi\u00f3n Pol\u00edtica y uno de sus equipos de apoyo. A la hora convenida, Ariel no lleg\u00f3 y Mouat decidi\u00f3 partir s\u00f3lo a Cartagena. \u201cYo pens\u00e9 que Ariel llegar\u00eda en el tren que arribaba a las diez de la noche, pero no fue as\u00ed. Al d\u00eda siguiente tampoco lleg\u00f3 en ninguno de los tres primeros buses. Ah\u00ed ya me urg\u00ed, y decidimos sacar a Ema y a su hija de la pensi\u00f3n en la que las hab\u00edamos dejados por d\u00eda y medio. De inmediato limpie la casa y embarretin\u00e9 un ejemplar del Documento de Marzo que mi mujer hab\u00eda estado tipeando por instrucciones de Ariel\u201d, rememora.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cTom\u00e9 el tren de vuelta a Santiago, y me fui a la casa de mi suegra. Los \u00fanicos que ten\u00edan el tel\u00e9fono de mi suegra eran Ariel y Carolina Wiff, que trabajaba con \u00e9l en el \u00e1rea de la log\u00edstica, y a quien yo no conoc\u00eda. Mi suegra me avis\u00f3 que me hab\u00eda llamado una tal Carolina. Esa noche volvi\u00f3 a comunicarse, me dijo que perdonara, que no nos conoc\u00edamos personalmente, pero que ten\u00edamos amigos en com\u00fan, y me nombr\u00f3 las chapas de algunos compa\u00f1eros. Me plante\u00f3 que necesitaba verme\u00a0 urgente, ese mismo d\u00eda. Entonces quedamos de juntarnos en Macul con Grecia. Nos encontramos y me cont\u00f3 que hab\u00eda ca\u00eddo Ariel, en una pensi\u00f3n junto a Sara Montes\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Un pastor evang\u00e9lico del sur del pa\u00eds, conocido de Sara, hab\u00eda venido a verla, y al parecer habr\u00eda llegado enganchado por la DINA. Seg\u00fan Carolina, Ariel lleg\u00f3 a buscar un dinero donde Sara y fue detenido. En la esquina, incluso, lo esperaba Ricardo Lagos Salinas, que salv\u00f3 providencialmente de ser capturado, ya que no quiso entrar y prefiri\u00f3 quedarse leyendo los diarios en un kiosco de la esquina.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La detenci\u00f3n de Ariel se produjo el 14 de marzo de 1975, a las 13:30 horas, al momento de ingresar a una pensi\u00f3n en calle Ricardo Cumming N\u00b0 732, en una de cuyas habitaciones \u2013que arrendaba Sara Montes\u2013 se iba a reunir con uno de los equipos que trabajaba bajo su direcci\u00f3n. Esa ma\u00f1ana hab\u00eda llegado al lugar Clara Rubilar, otra militante del PS, la que sali\u00f3 a hacer algunas compras a las 11:00 horas. Pocos minutos despu\u00e9s, la vivienda fue allanada por un grupo de unos 15 agentes de civil, que se instalaron en la casa y montaron una ratonera para lograr su captura, que fue presenciada por algunos moradores, pues se trataba de una pensi\u00f3n donde viv\u00edan varias familias. Los agentes ya reten\u00edan a Sara, gravemente enferma de tuberculosis y que ten\u00eda un quiste hep\u00e1tico, que no tuvo ocasi\u00f3n de advertir la presencia de la DINA.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ariel intent\u00f3 convencer a los agentes que su identidad era otra, pero uno de los agentes lo reconoci\u00f3: hab\u00edan sido compa\u00f1eros en el liceo. A partir de este hecho, intent\u00f3 otra maniobra y convenci\u00f3 a los efectivos que lo acompa\u00f1aran a un punto, en donde supuestamente contactar\u00eda con un alto dirigente del Comit\u00e9 Central. Sara Montes recuerda que el agente que conoc\u00eda a Ariel asinti\u00f3, pero le dijo que \u201csi era un truco, no la contar\u00eda dos veces\u201d. Llegados al lugar del falso contacto, aprovech\u00f3 un descuido de sus captores para lanzarse a las ruedas de un microb\u00fas. Uno de los agentes le dispar\u00f3, ocasion\u00e1ndole una fuerte herida en un pie. Pocos minutos despu\u00e9s de haber salido, volvieron a la pensi\u00f3n e informaron a Sara Montes lo que hab\u00eda ocurrido: llevaban un bulto envuelto en una lona verde.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sara Montes estuvo detenida varios d\u00edas, pero finalmente logr\u00f3 internarse en un sanatorio de San Jos\u00e9 de Maipo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ya en el exilio, Sara entreg\u00f3 su testimonio, divulgado por el Comit\u00e9 Chileno de Solidaridad en La Habana. Cont\u00f3 que los agentes interrogaron y torturaron al joven en esa misma casa, la cual \u201cestaba en manos de los organismos represivos desde las 11:00 horas, habiendo sido adecuada para interrogatorios y torturas. Ten\u00edan para estos efectos incluso un aparato radiotransmisor. De esta manera, soy testigo ocular de la detenci\u00f3n de Ariel Mancilla y de sus torturas en esta primera etapa\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La DINA buscaba a Ariel desde hace meses. Su hogar hab\u00eda sido allanado en dos oportunidades y en tres ocasiones su compa\u00f1era, Ema Fuenzalida, tambi\u00e9n militante de la resistencia, hab\u00eda sido detenida, para lograr que se entregara. En una de esas ocasiones, Ema permaneci\u00f3 15 d\u00edas en Londres 38, fue sometida a brutales torturas y en otra oportunidad fue llevada al subterr\u00e1neo de la Plaza de la Constituci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mar\u00eda Gabriela Miranda era por entonces otra activa militante de la resistencia. A pesar de que su compa\u00f1ero, Enrique Norambuena, hab\u00eda sido detenido y se ignoraba su suerte a manos de la dictadura, segu\u00eda colaborando en las tareas de los dirigentes socialistas en la clandestinidad. Mientras se desempe\u00f1aba como administrativa en un estudio jur\u00eddico, recibi\u00f3 la visita de la Mami Julia, como era conocida la madre de Ema Fuenzalida. Esta le coment\u00f3 que Ariel ten\u00eda serias dudas respecto a la seguridad del peque\u00f1o departamento que una hermana de Ema y Mariana, la hija de Ariel, ocupaban en Gran Avenida, y al que con frecuencia llegaba luego de sus actividades partidarias. Aunque en el lugar estaba \u201coperativa\u201d la se\u00f1al de normalidad que hab\u00edan convenido -una toalla colgada visiblemente en la ventana del ba\u00f1o- \u00a0Ariel sospechaba que algo extra\u00f1o estaba pasando en esa casa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cLa Mami Julia me pidi\u00f3 que fuera a la casa usando una leyenda de secretaria de una oficina de abogados, para exigir el pago pendiente del arriendo, justificando mi presencia en ese lugar. Sin pensarlo ni medio segundo, fui. Acordamos, a trav\u00e9s de Julia, juntarme con Ariel en las cercan\u00edas del departamento\u201d, recuerda Mar\u00eda Gabriela. \u201cLlegu\u00e9, estaba oculto detr\u00e1s de una escalera de cemento, me dio algunas instrucciones, y me dirig\u00ed al departamento, que quedaba en un segundo piso, justo al final del pasillo. Golpe\u00e9 dos veces y al abrirse la puerta apareci\u00f3 un tipo, que mir\u00f3 hacia todos lados y me orden\u00f3 entrar. Sent\u00ed un fr\u00edo que me recorri\u00f3 entera, pero me control\u00e9, ten\u00eda que parecer una secretaria en un tr\u00e1mite de cobranza\u201d, cuenta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los pocos minutos que Mar\u00eda Gabriela estuvo all\u00ed le bastaron para darse cuenta del reciente allanamiento y de la ratonera que la DINA hab\u00eda montado: todo estaba tirado en el suelo, y en la cocina dos hombres reten\u00edan a la hermana de Ema, quien reconoci\u00f3 a Mar\u00eda Gabriela y mantuvo la \u201chistoria\u201d de la cobranza judicial.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mientras eso ocurr\u00eda, Eliana Medina, joven estudiante de 16 a\u00f1os, permanec\u00eda detenida en el subterr\u00e1neo de la Plaza de la Constituci\u00f3n, junto a un grupo de militantes de la resistencia entre los que se hallaban Ema Fuenzalida, M\u00f3nica Tiller\u00eda, Manuel Carpintero, Luis Arenas, Enrique Norambuena y H\u00e9ctor Gatica. En declaraci\u00f3n jurada del 8 de agosto de 1990 afirm\u00f3 que: \u201cPude darme cuenta por los interrogatorios a que eran sometidos el resto de los detenidos, que se encontraban buscando a Ariel Mancilla, a quien hab\u00edan ido a buscar a su casa, pero que no lo hab\u00edan hallado. S\u00f3lo ten\u00edan detenida a su c\u00f3nyuge\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ema visit\u00f3 posteriormente la pensi\u00f3n de Cumming 732 y algunos moradores le dieron detalles de la detenci\u00f3n y le informaron que Sara Montes fue sacada en una ambulancia. Seg\u00fan testimonios de detenidos, Ariel Mancilla fue conducido herido, a Villa Grimaldi.<\/p>\r\n<p>Carena Zoila P\u00e9rez, quien estuvo detenida desde el 5 de marzo de 1975 hasta el 14 de junio de 1976 y que pas\u00f3 10 d\u00edas en Villa Grimaldi, en declaraci\u00f3n jurada ante notario del 9 de agosto de 1990, testific\u00f3 que \u201cen una ocasi\u00f3n, en una salida al ba\u00f1o junto con otras detenidas, Amelia Negr\u00f3n le pas\u00f3 su chaqueta a un detenido que se hallaba en muy malas condiciones. Carmen Santis lo identific\u00f3 como Ariel Mancilla. Su camisa blanca ten\u00eda manchas de sangre. Por los gritos de los guardias me enter\u00e9 que Mancilla hab\u00eda huido y que en su intento se hab\u00eda arrojado a las ruedas de un microb\u00fas. Fue la \u00fanica vez que pude verlo\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Fidelia Herrera, integrante del Comit\u00e9 Central del PS, que tambi\u00e9n se hallaba detenida en Villa Grimaldi \u2013luego de ser capturada por un equipo de la DINA que integraba Luz Arce\u2013, se\u00f1al\u00f3 en una entrevista a Radio Berl\u00edn Internacional de la RDA lo siguiente: \u201cTambi\u00e9n vi. en Villa Grimaldi a Ariel Mancilla. La impresi\u00f3n que tuve al verlo fue realmente terrible. Hac\u00eda poco que hab\u00eda tenido contacto directo con el compa\u00f1ero Mancilla fuera de la prisi\u00f3n (&#8230;) A Ariel lo sosten\u00edan otros dos compa\u00f1eros en brazos; se notaba malherido, ya que ten\u00eda la cabeza vendada. Al mirarlo m\u00e1s, vi que ten\u00eda un pie sangrando, pr\u00e1cticamente deshecho. El guardia, cuando yo me acerqu\u00e9, orden\u00f3 a los detenidos que se retiraran. Al momento de hacerlo, Mancilla levant\u00f3 su cabeza y pude verlo en forma directa. Fue tan enorme la impresi\u00f3n que retroced\u00ed hasta la muralla, porque el muchacho joven y lleno de energ\u00edas que hab\u00eda conocido se encontraba casi moribundo. El guardia, al ver mi gesto, lo atribuy\u00f3 equivocadamente a mi mal estado de salud y me condujo de nuevo a la celda en que me encontraba\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lautaro Videla, por entonces uno de los hombres m\u00e1s importantes del MIR, detenido durante marzo de 1975 en Villa Grimaldi, declar\u00f3: \u201cFui testigo de la llegada a Villa Grimaldi de Ariel Mancilla, a quien conoc\u00eda desde hac\u00eda m\u00e1s de cinco a\u00f1os\u201d. Y agreg\u00f3: \u201cEstaba sumamente golpeado, cojeando de una pierna a causa de una herida y hematomas que le hab\u00edan ocasionado un atropello del que fue v\u00edctima en su detenci\u00f3n; tuve la oportunidad varias veces de conversar unos minutos con \u00e9l, cuando lo trasladaban entre el ba\u00f1o y las celdas en formas de cajones llamadas por nosotros \u2018Casas Chile\u2019 y posteriormente entre el ba\u00f1o y la llamada Torre de Grimaldi, a la que lo trasladaron despu\u00e9s. Estos contactos se hac\u00edan posibles pues su condici\u00f3n exig\u00eda que alg\u00fan preso le ayudara a caminar\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luego de varios d\u00edas de demanda del resto de los presos para que se le diera atenci\u00f3n m\u00e9dica, uno de los m\u00e9dicos de la DINA\u00a0 asisti\u00f3 a Ariel. Seg\u00fan Videla, \u201cdespu\u00e9s de un examen superficial, decidi\u00f3 \u2018operar\u2019 al compa\u00f1ero y solicit\u00f3 la ayuda de los presos para sujetarlo, mientras proced\u00eda a cortar tejidos muertos e infectados. Fui uno de los compa\u00f1eros que ayudamos en la labor que realizaba el doctor al lado de nuestras celdas y sobre el suelo. La pierna de Ariel acusaba alguna forma de gangrena, sin embargo, fue vendado en el lugar y enviado de regreso a la Torre, para posteriormente desaparecer de la misma algunos d\u00edas despu\u00e9s y hasta hoy\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Peque\u00f1o gran hombre: Nuestro amigo el Chico Ariel<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En el inicio del a\u00f1o acad\u00e9mico de 1965, comenz\u00f3 a llegar a la UTE un nutrido grupo de compa\u00f1eros y compa\u00f1eras socialistas, especialmente al Instituto Pedag\u00f3gico, a la Escuela de Construcci\u00f3n Civil y a las diversas sedes que la universidad manten\u00eda en provincias. As\u00ed fueron llegando y contact\u00e1ndose compa\u00f1eros como Susana S\u00e1nchez, H\u00e9ctor Torres, Ulises P\u00e9rez, Juan Guti\u00e9rrez, el Gato Mella, Iv\u00e1n Mart\u00ednez, Betsab\u00e9 Pad\u00edn, Luis Casado, Eric Asenjo, Lucho Navarrete, Erica Osorio, Franklin Moncada, Octavio Paz y muchos otros m\u00e1s. Entre ellos tambi\u00e9n apareci\u00f3 el chico Ariel.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De ese hermoso contingente de j\u00f3venes socialistas, pronto empez\u00f3 a destacar la figura del Chico Ariel. Estudiante responsable y militante serio y prolijo en el cumplimiento de las tareas que se le encomendaban, observador sagaz y con genuino deseo de aprender, recuerdo su especial preocupaci\u00f3n por saber conciliar la teor\u00eda con la pr\u00e1ctica pol\u00edtica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A medida que fuimos compartiendo la militancia y la vida estudiantil, fui conociendo m\u00e1s su origen porte\u00f1o, su relaci\u00f3n con su familia, sus inquietudes y sus aspiraciones. Lo recuerdo con Eric y a otros compa\u00f1eros en el Pensionado de la Escuela de Construcci\u00f3n, compartiendo la sencillez acogedora de su habitaci\u00f3n, la que tantas veces fue el refugio para muchos trasnochados o lugar para desarrollar nuestras a menudo largas reuniones pol\u00edticas. Lo recuerdo en las marchas y las actividades que en la UTE realizamos en el contexto de la lucha por la Reforma Universitaria, por un mayor presupuesto o por el mejoramiento de las infraestructuras de nuestra universidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lo recuerdo en malones y otras jornadas de convivencia en mi casa, en donde el chico Ariel siempre se las arreglaba para ser de la partida, al igual que Lucho Navarrete, Luis Casado y Eric Asenjo, imperdibles. \u00a0Recuerdo su deferencia hacia quienes eran nuestros mayores y su tremenda capacidad para moderar nuestros \u201c\u00edmpetus revolucionarios\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Avanzado ya el Gobierno de Eduardo Frei, ante las siempre penosas condiciones en que se desenvolv\u00eda la econom\u00eda, en el pa\u00eds se comenz\u00f3 a experimentar los s\u00edntomas de una aguda lucha de clases. Eran 1968 y 1969, a\u00f1os en los que como j\u00f3venes socialistas no quisimos estar al margen: paralelamente al trabajo pol\u00edtico en la JS, nos hac\u00edamos presentes en las industrias, en el campo y en las poblaciones del Gran Santiago.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed, a fines de los 60 se multiplicaban a diario las tareas: pronto asumimos tareas de direcci\u00f3n en la FEUT y en el Centro de Alumnos de Construcci\u00f3n Civil; tambi\u00e9n \u00edbamos al campo a trabajar en la alfabetizaci\u00f3n de campesinos y en la constituci\u00f3n de sindicatos agrarios, as\u00ed como en apoyo a nuestros candidatos a parlamentarios por las zonas rurales: Mar\u00eda Elena Carrera y Oscar Naranjo, entre otros. Tambi\u00e9n se concertaban acciones en centros fabriles e industriales de Santiago. En todas aquellas actividades, incansable, siempre estaba nuestro amigo el Chico Ariel.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En 1971, la JS eligi\u00f3 una nueva direcci\u00f3n, en la que resultaron electos varios militantes de la UTE. Dos de los nuestros pasaron a formar parte de la nueva Comisi\u00f3n Pol\u00edtica de la Juventud. El Chico Ariel fue uno de ellos, demostrando que aquella maduraci\u00f3n pol\u00edtica culmin\u00f3 con el reconocimiento a un joven valor, capaz de aportar experiencia, conocimiento ideol\u00f3gico y autoridad, basada en la legitimidad que le daba el trabajo permanente con los compa\u00f1eros de base.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En esa etapa, recuerdo especialmente al Chico Ariel en dos acontecimientos: atendiendo a las delegaciones extranjeras en el 40\u00ba aniversario de la fundaci\u00f3n del PS y la emotiva reuni\u00f3n que \u2013a altas horas de la madrugada\u2013\u00a0 el comandante Fidel Castro tuvo con los dirigentes de la JS, durante su visita a Chile.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ad portas del golpe, recuerdo el domingo 9 de septiembre, cuando en el Estadio Chile, y ante un encendido discurso del Secretario General del PS, la mayor\u00eda del Comit\u00e9 Central de la Juventud expres\u00f3 su preocupaci\u00f3n por la real capacidad de defensa del Gobierno Popular. Ariel y varios m\u00e1s manifestamos la necesidad imperiosa no s\u00f3lo de defender al Gobierno, sino tambi\u00e9n de prepararnos para salvaguardar la existencia y el funcionamiento de nuestra org\u00e1nica en el que caso que la ofensiva del fascismo pasara a mayores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El lunes 10 de septiembre, tras una reuni\u00f3n del Comit\u00e9 Central de la JS, una delegaci\u00f3n de este, de la que form\u00f3 parte Ariel, se reuni\u00f3 con un entonces destacado integrante de la CP del Partido, quien asegur\u00f3 que, aunque la situaci\u00f3n era seria, \u201cexist\u00edan condiciones para defender con \u00e9xito al Gobierno Popular\u201d, y que por lo tanto nosotros, la Direcci\u00f3n de la JS deb\u00edamos \u201cestar preparados para movilizar a los militantes y simpatizantes en las universidades, liceos, poblaciones e industrias del pa\u00eds\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A esas alturas, conociendo las limitaciones de nuestro partido, recuerdo que con Ariel comentamos nuestras dudas acerca de una real capacidad de respuesta de la izquierda ante un m\u00e1s que probable golpe de Estado. Un d\u00eda despu\u00e9s se confirmar\u00edan nuestras aprehensiones, pero la idea del deber militante hizo que pr\u00e1cticamente la totalidad de la Direcci\u00f3n de la Juventud se volcara al cumplimiento de las tareas encomendadas. El Chico Ariel tambi\u00e9n cumpli\u00f3 las suyas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Consumado el golpe, en los d\u00edas que siguieron algunos dirigentes del Partido y la JS se volcaron al trabajo clandestino, intentando evitar que alguna documentaci\u00f3n partidaria cayese en manos de los golpistas, indagando por el paradero de algunos compa\u00f1eros, contact\u00e1ndose con familiares de detenidos o desaparecidos. En todas esas actividades estuvo Ariel, intentando dar \u00e1nimo a todos y evitando que el derrotismo y la desolaci\u00f3n calaran hondo en algunos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00a0Recuerdo la importancia que en esos d\u00edas tuvieron para \u00e9l Ema, su compa\u00f1era, y su hija Mariana. Esta \u00faltima era muy peque\u00f1a cuando su padre se entregaba en cuerpo y alma a la lucha por la democracia y el socialismo. Ema estuvo junto a Ariel desde los tiempos en los que ambos estudiaban en la UTE, y significaba la plenitud del sentimiento de pareja y de la militancia revolucionaria. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, compartiendo una modesta cena, o en una pausa entre una y otra reuni\u00f3n, recuerdo que Ariel me expres\u00f3 sus sentimientos como hijo, esposo y padre, el valor de una pareja y de una familia forjada al calor de la esperanza en la construcci\u00f3n de un sue\u00f1o y de una nueva sociedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Testimonio de Danilo Aravena, exdirigente nacional de la JS.<\/strong><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl Chico Ariel\u00bb Oriundo de Vi\u00f1a del Mar, Ariel Mancilla Ram\u00edrez lleg\u00f3 a Santiago para estudiar Construcci\u00f3n Civil en la Universidad T\u00e9cnica del Estado (UTE), ingresando en 1967. 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