{"id":449,"date":"2021-09-08T15:48:25","date_gmt":"2021-09-08T19:48:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/?p=449"},"modified":"2021-10-05T13:11:28","modified_gmt":"2021-10-05T17:11:28","slug":"michelle-marguerite-pena-herreros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/michelle-marguerite-pena-herreros\/","title":{"rendered":"Michelle Marguerite Pe\u00f1a Herreros"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michelle Marguerite Pe\u00f1a Herreros, junto a su familia republicana, lleg\u00f3 a Chile desde Espa\u00f1a, huyendo del franquismo y de las privaciones que hab\u00eda provocado la Segunda Guerra Mundial. Su madre, Gregoria Pe\u00f1a, el 4 de febrero de 1939 cruz\u00f3 Los Pirineos, junto a otros familiares, todos activos militantes del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol (PSOE). La Guerra Civil hab\u00eda terminado y aquellos que hab\u00edan combatido defendiendo la Rep\u00fablica escapaban desesperados a trav\u00e9s de las monta\u00f1as. S\u00f3lo entre las \u00faltimas semanas de enero y principios de febrero de ese a\u00f1o, cerca de 500.000 espa\u00f1oles cruzaron los pasos de Los Pirineos en direcci\u00f3n a Francia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Huyendo de un destino incierto, los republicanos depositaron su esperanza en el pa\u00eds vecino, una tierra con tradici\u00f3n de asilo y cuna adem\u00e1s de los Derechos del Hombre. Pero las autoridades francesas nada hab\u00edan previsto al respecto, pese a que la derrota republicana era inminente. Por ello Gregoria -al igual que otros miles de espa\u00f1oles- pas\u00f3 d\u00edas y noches enteras a la intemperie, soportando el fr\u00edo y el hambre, a la espera de su turno para cruzar la frontera. Al otro lado los esperaban los campos de refugiados y luego el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones de vida en esos campos ser\u00edan especialmente duras para los republicanos espa\u00f1oles: frecuentemente no eran m\u00e1s que playas desnudas sin mayores refugios para guarecerse del fr\u00edo, sin medidas de higiene, sin medicamentos ni agua potable.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed vivi\u00f3 Gregoria sus primeros d\u00edas como refugiada en tierra francesa, hasta que logr\u00f3 trasladarse a Toulouse. A la edad de 16 a\u00f1os, qued\u00f3 embarazada de un joven soldado franc\u00e9s, que no estuvo dispuesto a reconocer a su hija ni a darle su apellido. Michelle, la hija de Gregoria y de aquel conscripto galo, naci\u00f3 en Toulouse el 27 de julio de 1947. En 1952, Gregoria decidi\u00f3 viajar a Chile con Michelle y los abuelos de la ni\u00f1a, para reunirse con una de sus t\u00edas y el marido de esta, que a\u00f1os anteriormente hab\u00edan logrado embarcarse en el Winnipeg, el barco que trajo a decenas de familias espa\u00f1olas que hu\u00edan de la persecuci\u00f3n y de las c\u00e1rceles franquistas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_610\" aria-describedby=\"caption-attachment-610\" style=\"width: 261px\" class=\"wp-caption alignright\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-610\" src=\"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/michelle.jpg\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"287\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-610\" class=\"wp-caption-text\">Michelle Pe\u00f1a Herreros.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michelle creci\u00f3 rodeada de refugiados espa\u00f1oles, oyendo los relatos de la guerra civil, las canciones republicanas y compenetr\u00e1ndose de los ideales de justicia e igualdad que aquel peculiar ambiente familiar le transmit\u00eda. De esa ni\u00f1a, que tambi\u00e9n entonaba el \u201cAy Carmela\u201d a todo pulm\u00f3n, Gregoria recuerda su gusto por la lectura y por la m\u00fasica, su car\u00e1cter alegre y lo ma\u00f1osa que era a la hora de las comidas. Gregoria a\u00f1ade que Michelle \u201camenazaba con vomitar y lo hac\u00eda\u201d. Tambi\u00e9n recuerda que \u201cera inteligente, especialmente h\u00e1bil y r\u00e1pida para las matem\u00e1ticas, pero floja para estudiar. En cambio, prefer\u00eda leer, escuchar m\u00fasica y tocar guitarra\u201d. Seg\u00fan su madre, Michelle era \u201calta, fornida, de tez blanca, ojos muy grandes de color caf\u00e9, expresivos y de mirada firme, la nariz respingona. Hablaba con sus manos y con sus gestos, era muy discutidora, no se quedaba callada frente a las injusticias sociales. Ten\u00eda car\u00e1cter alegre y amistoso, rabioso y apasionado, a pesar de que f\u00e1cilmente abandonaba lo que empezaba. Fumaba un cigarrillo tras otro y era extremadamente generosa. Hab\u00eda tenido tres pololos, todos ellos m\u00e1s pobres y necesitados que ella\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre vivi\u00f3 en Santiago. Su ense\u00f1anza secundaria la curs\u00f3 en el Liceo N\u00ba 1 de Ni\u00f1as, donde se hizo muy cercana a Aileen Grifitth. Esta conserva un n\u00edtido recuerdo de esos a\u00f1os en la ense\u00f1anza secundaria: \u201ccon Michelle nos conocimos en el a\u00f1o 1965, estando yo en el cuarto y ella en el quinto a\u00f1o de humanidades. El contexto de nuestra amistad surgi\u00f3 al calor de nuestras afinidades e inquietudes sociales. Recuerdo que nos hicimos amigas participando en las actividades del Centro de Alumnas, mientras intent\u00e1bamos redactar \u2013cosa que hicimos- un reglamento que permitiera a las alumnas hacer uso del derecho a huelga\u201d. Las j\u00f3venes amigas se dejaron de ver al salir del liceo. Aileen se fue al Pedag\u00f3gico de la Universidad de Chile en Valpara\u00edso y Michelle, a petici\u00f3n de su madre, parti\u00f3 a estudiar en el campus Antofagasta de la Chile.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1968, Michelle y Aileen se reencontraron. Aileen recuerda que \u201cesa vez, en el marco de unos actos por la Primavera de Praga, viaj\u00e9 de Valpara\u00edso a Santiago con un compa\u00f1ero de las JJCC, organizaci\u00f3n en la que yo militaba, porque est\u00e1bamos organizando un festival de cine checo. Fuimos a una dependencia de la Embajada de Checoslovaquia, en la calle San Antonio, tocamos el timbre y nos abri\u00f3, para gran sorpresa m\u00eda, la Michelle. Ella estaba trabajando all\u00ed, no s\u00e9 si desde su militancia, o remuneradamente, pero de inmediato nos facilit\u00f3 las pel\u00edculas que and\u00e1bamos buscando. Fue un precioso reencuentro\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo a\u00f1o, la vocaci\u00f3n matem\u00e1tica de Michelle la hab\u00eda hecho a regresar a Santiago, para preparar su ingreso a Ingenier\u00eda El\u00e9ctrica, lo que hizo en marzo de 1969, en la Universidad T\u00e9cnica del Estado. Mientras, colaboraba activamente con las actividades culturales de las embajadas de Vietnam y Checoslovaquia. Durante el Gobierno de la Unidad Popular, Michelle altern\u00f3 sus estudios con actividades laborales en el Instituto Chileno\u2013Vietnamita de Cultura \u2013en donde se desempe\u00f1\u00f3 como bibliotecaria\u2013 y como secretaria del sindicato de Cristaler\u00edas Chile, en el Cord\u00f3n Vicu\u00f1a Mackenna<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n colabor\u00f3 en varias iniciativas del Instituto de Estudios Sociales de Am\u00e9rica Latina (INESAL), una suerte de <em>think tank<\/em> y centro de formaci\u00f3n pol\u00edtica vinculado al PS, en donde conocer\u00eda al joven dirigente Ricardo Lagos Salinas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4><strong>Militante clandestina<\/strong><\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del golpe, Michelle se integr\u00f3 al trabajo del PS en la clandestinidad, colaborando, activamente en las redes y grupos de apoyo que proteg\u00edan al ex diputado Carlos Lorca y al joven dirigente Ricardo Lagos Salinas, que integraban la c\u00fapula del PS en la clandestinidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pronto, Michelle comenz\u00f3 a ser buscada por los \u00f3rganos represivos de la Junta Militar. Su madre recuerda que desconocidos de civil vigilaban diariamente y a toda hora la fuente de soda que manten\u00eda frente al edificio de las Fiscal\u00edas Militares en calle G\u00e1lvez (hoy Zenteno) N\u00ba 143, donde antes hab\u00eda funcionado el diario \u201cClar\u00edn\u201d. Su evidente prop\u00f3sito era capturar a Michelle y los que eventualmente le acompa\u00f1aran. La primera vez fue en septiembre de 1974. Los agentes se identificaron como militares y preguntaron por la joven. Al no encontrarla, estuvieron alrededor de quince d\u00edas vigilando el lugar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michelle, sin embargo, desde antes del golpe se hab\u00eda mudado a un peque\u00f1o departamento en el Barrio Bellas Artes, el que tambi\u00e9n se vio en la obligaci\u00f3n de abandonar cuando debi\u00f3 pasar a la clandestinidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego de pasar algunos meses en un departamento en Avenida Rep\u00fablica, Michelle se mud\u00f3 \u00a0a una peque\u00f1a casa en la calle Nueva Uno, en el paradero 24 de la Gran Avenida. A ese lugar pronto llegar\u00edan a ocultarse Lorca y Lagos Salinas, y ocasionalmente V\u00edctor Zerega, un joven alumno de econom\u00eda de la Universidad de Chile, que en el \u00faltimo a\u00f1o hab\u00eda dejado sus estudios, para dedicarse de lleno a la organizaci\u00f3n sindical. Zerega tambi\u00e9n formaba parte de la dirigencia clandestina del PS y era intensamente buscado por los servicios de seguridad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Meses m\u00e1s tarde, M\u00f3nica Hizaut, una joven militante socialista, recibi\u00f3 el encargo de ocultar, durante unos d\u00edas, a dos miembros del PS muy cercados por la represi\u00f3n. Sin pensarlo dos veces, convenci\u00f3 a su madre de acoger a los perseguidos en su departamento de la Villa Ol\u00edmpica, en \u00d1u\u00f1oa. M\u00f3nica entonces no lo sab\u00eda, pero esos j\u00f3venes, que finalmente estuvieron dos meses en su hogar, eran Ricardo Lagos Salinas y la propia Michelle. M\u00f3nica recuerda que Michelle \u201csal\u00eda a hacer contactos, redactaba informes, revisaba la prensa y tipeaba documentos\u201d. La joven liceana de entonces no puede olvidar que Michelle tambi\u00e9n le le\u00eda poemas y f\u00e1bulas en franc\u00e9s y que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, le pidi\u00f3 le lavara el cabello con manzanilla.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia comienzos de 1975, las condiciones de subsistencia de los militantes que desafiaban desde las sombras a la dictadura eran dram\u00e1ticas. La falta de recursos y de casas de seguridad comenz\u00f3 a gatillar una serie de importantes ca\u00eddas. Entre ellas, la desaparici\u00f3n de Ariel Mancilla, joven constructor civil y amigo personal de Michelle. Eduardo Mu\u00f1oz, el liceano que consigui\u00f3 que M\u00f3nica alojara a Michelle y a Lagos Salinas en su departamento, hab\u00eda sido asesinado a mediados del a\u00f1o anterior.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ocho meses de embarazo, fue detenida por la DINA el 20 de junio de 1975, junto a Ricardo Lagos Salinas, en una casa de la calle Tiros 122 en la Villa Jap\u00f3n, en el sector de Las Rejas. Su detenci\u00f3n y desaparici\u00f3n se inscribi\u00f3 en la operaci\u00f3n de la DINA en contra de la Comisi\u00f3n Pol\u00edtica del Partido Socialista en la clandestinidad, as\u00ed como sus enlaces y correos, en junio y comienzos de julio de 1975.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diez o doce d\u00edas antes de su secuestro, su madre logr\u00f3 reunirse con ella. El encuentro se hizo en el Drugstore de Providencia. Hac\u00eda seis meses que Gregoria no ve\u00eda a Michelle. Gregoria recuerda que hablaron apenas una hora: \u201cFue cuando me enter\u00e9 de que le faltaba muy poco para ser madre. \u00bfC\u00f3mo se te ocurre quedarte embarazada?, la recrimin\u00e9. Intent\u00e9 convencerla de que pidiese asilo en la Embajada de Francia (Michelle ten\u00eda la nacionalidad francesa). Ya hab\u00edamos hecho todos los tr\u00e1mites, pero no acept\u00f3. Pensaba que la dictadura no podr\u00eda durar demasiado tiempo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin saber a\u00fan de la captura de su hija, Gregoria recuerda que a su local comercial lleg\u00f3<strong> \u2013a<\/strong> mediados de junio\u2013 \u201cun se\u00f1or que hizo una compra y luego me dijo que me parec\u00eda mucho a una muchacha embarazada que permanec\u00eda con vigilancia de la DINA internada en el Hospital Militar. El hombre agreg\u00f3 que trabajaba en ese recinto. Yo dude, pero al final le dije, fingiendo que era por pura humanidad, si pod\u00eda pedirle a esa ni\u00f1a que me enviara una nota, para ver si pod\u00eda ayudarla en algo. A los tres d\u00edas el hombre volvi\u00f3 a mi local, con una nota de pu\u00f1o y letra en donde la chica ped\u00eda algo de ropa y unos libros, entre ellos Les Fables de le Fontaine \u2013Las F\u00e1bulas de la Fontana-, un libro que ella hab\u00eda le\u00eddo muchas veces y que era su favorito. Fue una se\u00f1al cifrada para decirme que estaba en manos de la DINA\u201d. Pese a ello, en m\u00faltiples indagatorias, el Hospital Militar neg\u00f3 que alguna mujer de las caracter\u00edsticas de Michelle hubiese ingresado en esas fechas al recinto m\u00e9dico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4><strong>La ca\u00edda<\/strong><\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de la captura de Michelle, Aileen Grifitth, su vieja amiga desde la \u00e9poca del Liceo 1, recibi\u00f3 en su casa de Luis Zegers con Mart\u00edn de Zamora una inesperada visita: Era mayo de 1975, y al abrir la puerta, se encontr\u00f3 con Juan Carlos Ruiz, un viejo amigo de sus a\u00f1os universitarios. \u201cEl \u201cGuat\u00f3n Ruiz\u00a0 colaboraba con los dirigentes clandestinos del PS y nos pregunt\u00f3 si pod\u00edamos recibir a una pareja de compa\u00f1eros que deb\u00eda cambiar de lugar de residencia por seguridad. Sin la m\u00e1s m\u00ednima duda y orgullosos de ayudar dijimos de inmediato que s\u00ed\u201d, recuerda Aileen. Grande ser\u00eda su sorpresa cuando, al d\u00eda siguiente, \u00a0suena el timbre de su hogar y por segunda vez se encuentra con Michelle, acompa\u00f1ada por Ricardo Lagos Salinas. Aileen recuerda que Michelle \u201cven\u00eda con un jumper azul, estaba embarazada, unos 7 meses de embarazo ten\u00eda, su guatita era grande. Nos abrazamos, de esos abrazos que se quedan pegados a los huesos por siempre\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aileen hasta ahora recuerda n\u00edtidamente los d\u00edas que Michelle y Lagos Salinas pasaron en su hogar: \u201cHab\u00eda sol, tibio, la cuid\u00e9 como a una hija, pude regalonearla, pod\u00eda tomar sol en el jard\u00edn, debe haber sido oto\u00f1o, no recuerdo, le hice comidas ricas para acariciarla, para alimentar a su hijo, conversamos mucho, pero lo que m\u00e1s recuerdo fue la sensaci\u00f3n de protecci\u00f3n y contenci\u00f3n que nos dimos. Fue un regalo para m\u00ed, el m\u00e1s preciado\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde, al volver de un peque\u00f1o paseo junto a uno de sus hijos, al volver a su hogar la joven pareja que ocult\u00f3 por d\u00edas ya no estaba. Por razones de seguridad se les hab\u00eda trasladado a una casa en el sector de Las Rejas. Esa noche, Aileen tuvo una pesadilla que resultar\u00eda premonitoria: \u201cDespert\u00e9 muy agitada, vi a Michelle a los pies de mi cama grit\u00e1ndome que le ayudara, estaba ensangrentada, despert\u00e9 a mi marido, llor\u00e9 mucho, pero mucho\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00edas despu\u00e9s, volvi\u00f3 a sonar el timbre de su casa: \u201cera nuestro amigo, Juan Carlos Ruiz, ven\u00eda muy angustiado, deshecho. Nos dijo que hab\u00eda ido a ver a Michelle y a Ricardo al lugar donde se hab\u00edan cambiado, donde encontr\u00f3 todo bestialmente revuelto y ellos ya no estaban\u2026\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La periodista Gladys D\u00edaz Armijo, ex prisionera pol\u00edtica del MIR, declar\u00f3 despu\u00e9s que el 2 de julio de 1975, encontr\u00f3 en Villa Grimaldi a Michelle Pe\u00f1a y a Carolina Wiff: \u201cMe dejaron por horas sentada en una banca en el jard\u00edn. Como al mediod\u00eda me dijeron que fuera a comer algo y me hicieron pasar a otro patio en donde hab\u00eda una mesa con 3 platos, all\u00ed condujeron a dos mujeres (\u2026) Las hicieron sentarse a mi lado. Les habl\u00e9, desconfiaron y guardaron silencio, una era m\u00e1s morena, pelo corto; la otra de tez muy blanca; nariz respingona. Les expliqu\u00e9 quien era y ellas me dieron nombres que percib\u00ed eran al azar. Ambas estaban enflaquecidas tristes y temerosas, especialmente la de tez m\u00e1s blanca. Conversaban entre ellas como ignor\u00e1ndome, pensar\u00edan que era una delatora; adem\u00e1s no pod\u00edan verme. Hablaban de Julio, dec\u00edan que Julio (otro de los nombres pol\u00edticos usados por Carlos Lorca) estaba muy mal que se quejaba continuamente y que el otro, que supongo ser\u00eda Exequiel Ponce, estaba algo mejor. Insist\u00ed, les dije que era importante que me dieran sus nombres pues yo volver\u00eda seguramente a Tres \u00c1lamos y que pod\u00eda informar sobre ellas, que no quer\u00eda saber m\u00e1s que sus nombres. Entonces una, la de pelo corto y morena, me dijo que se llamaba Carolina y la otra Michelle, no me dijeron sus apellidos. Luego siguieron ignor\u00e1ndome y hablando entre ellas; una comentaba que los guardias le hab\u00edan dado la ropa de Julio, llena de sangre y que ten\u00edan que lavarla. En ese momento los guardias apresurada mente vinieron a buscarme. No las vi m\u00e1s\u201d. Y agreg\u00f3: \u201cCuatro o cinco d\u00edas despu\u00e9s, encontr\u00e1ndome en Tres \u00c1lamos varios presos pol\u00edticos fuimos interrogados por una persona del Comit\u00e9 Pro Paz, no s\u00e9 si era un abogado, quien hab\u00eda entrado en hora de visita y tra\u00eda ocultas varias fotos de hombres y mujeres. Reconoc\u00ed a las prisioneras que hab\u00eda visto en Villa Grimaldi. Le di sus nombres, \u00e9l me dio sus apellidos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vicente \u00c1lvarez, sargento 1\u00b0 y enfermero del Ej\u00e9rcito adscrito a la Brigada de Sanidad de la DINA \u2013el equipo de m\u00e9dicos y enfermeras que, dirigido por el doctor Werner Zhangelinni, funcion\u00f3 en las cl\u00ednicas Santa Luc\u00eda y London, ambas en el centro de Santiago- , en declaraci\u00f3n policial realizada el 6 de junio del 2005, afirm\u00f3 que \u201chacia fines de junio (del \u201975) lleg\u00f3 a la Cl\u00ednica Santa Luc\u00eda una mujer, en avanzado estado de gravidez, a punto de dar a luz. Recuerdo que fue atendida por un m\u00e9dico que podr\u00eda haber sido Leyton, Fantuzzi, Bravo o Mu\u00f1oz, los doctores de la Brigada de Sanidad de la DINA que estaban en la cl\u00ednica ese d\u00eda\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michelle despu\u00e9s de esa visita a la cl\u00ednica de la DINA fue devuelta a Villa Grimaldi, en donde los esbirros de Contreras continuaron tortur\u00e1ndola.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una joven militante del MIR \u2013en declaraci\u00f3n jurada realizada el 9 de enero del 2002, en Santiago- se\u00f1al\u00f3 haber sido detenida por la DINA a fines de junio de 1975, mientras viajaba en bus entre las ciudades de Concepci\u00f3n y Chill\u00e1n. Luego de unos d\u00edas retenida en Colonia Dignidad y en el Regimiento de Talca, fue trasladada a Villa Grimaldi hacia el 3 de julio de ese a\u00f1o. Cuando despert\u00f3 del letargo \u2013hab\u00eda sido drogada antes de llegar a Santiago- advirti\u00f3 los quejidos y llantos desgarradores de una joven que estaba en su misma celda. La joven le dio su nombre, le confes\u00f3 que el hijo que esperaba hab\u00eda muerto a causa de la brutal tortura y que reci\u00e9n la hab\u00edan tra\u00eddo de vuelta de la \u201ccl\u00ednica\u201d a la que llevaron despu\u00e9s del aborto que le provoc\u00f3 el castigo de sus torturadores. Era Michelle Pe\u00f1a.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su madre recuerda que durante todo un a\u00f1o la buscaron: \u201cNos dec\u00edan que se hab\u00eda ido con otro hombre o al extranjero. Nunca encontr\u00e9 a nadie que me tratara con dignidad. Busc\u00e1bamos como un ciego que se topa contra una pared\u201d.<\/p>\r\n<p><strong>Al momento de su detenci\u00f3n, Michelle ten\u00eda 31 a\u00f1os de edad.<\/strong><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Michelle Marguerite Pe\u00f1a Herreros, junto a su familia republicana, lleg\u00f3 a Chile desde Espa\u00f1a, huyendo del franquismo y de las privaciones que hab\u00eda provocado la Segunda Guerra Mundial. Su madre, Gregoria Pe\u00f1a, el 4 de febrero de 1939 cruz\u00f3 Los Pirineos, junto a otros familiares, todos activos militantes del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol (PSOE). 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