{"id":469,"date":"2021-09-08T15:58:38","date_gmt":"2021-09-08T19:58:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/?p=469"},"modified":"2021-10-04T12:56:02","modified_gmt":"2021-10-04T16:56:02","slug":"rosa-solis-poveda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/rosa-solis-poveda\/","title":{"rendered":"Rosa Sol\u00eds Poveda"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosa y su familia eran originarias de la localidad de Nehuentu\u00e9, peque\u00f1a caleta de pescadores perdida bajo las lluvias y el sol de la comuna de Carahue, en la Provincia de Caut\u00edn. Rosa naci\u00f3 el 27 de julio de 1951 y era la mayor de ocho hermanos. Junto a su familia debi\u00f3 trasladarse a temprana edad a Lota, donde su padre encontr\u00f3 trabajo en las faenas mineras de la cuenca del carb\u00f3n. All\u00ed, al igual que sus hermanos, Rosa estudi\u00f3 en la escuela b\u00e1sica de la localidad de Caleta El Alto.<br \/><br \/>Como muchas familias sure\u00f1as de la \u00e9poca, la de Rosa emigr\u00f3 en 1963 hacia la capital, buscando nuevas alternativas que le permitieran alcanzar el sue\u00f1o de salir de la pobreza. Al llegar a Santiago, se instalaron en la Poblaci\u00f3n Santa M\u00f3nica, en Conchal\u00ed, por entonces una zona semi rural que acog\u00eda a decenas de familias que hab\u00edan arribado a la gran ciudad. \u00a0<br \/><br \/>La joven albergaba la ilusi\u00f3n de ser profesional, y se esforzaba por mantener un buen rendimiento. La ense\u00f1anza secundaria la curs\u00f3 en los liceos Ram\u00f3n Freire e Ignacio Carrera Pinto, ambos en el sector de Independencia, egresando del \u00faltimo a fines de 1970. Ese mismo a\u00f1o, durante de la campa\u00f1a presidencial de Allende, Rosa se incorpor\u00f3 a diversas iniciativas que se realizaron en su poblaci\u00f3n por el triunfo de la UP: distribuyendo entre sus vecinos el Programa con las \u201c40 Medidas\u201d, repartiendo propaganda en las ferias libres y participando<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_584\" aria-describedby=\"caption-attachment-584\" style=\"width: 222px\" class=\"wp-caption alignright\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-584 size-full\" src=\"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sara_Rosa.png\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sara_Rosa.png 222w, https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sara_Rosa-214x300.png 214w\" sizes=\"(max-width: 222px) 100vw, 222px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-584\" class=\"wp-caption-text\">Rosa Sol\u00eds Poveda<\/figcaption><\/figure>\r\n<p>en los actos y desfiles de la candidatura \u201cde los pobres\u201d, como ella misma sol\u00eda recalcar.<\/p>\r\n<p>En 1971, comenz\u00f3 a hacerse realidad su sue\u00f1o de convertirse en la primera profesional de la familia: en marzo de ese a\u00f1o, ingres\u00f3 a la Escuela de Enfermer\u00eda de la Universidad de Chile. Motivada por su temprana vinculaci\u00f3n pol\u00edtica en su barrio, y en el marco de la efervescencia social que gatill\u00f3 en todo el pa\u00eds el triunfo de la izquierda en las elecciones de 1970, Rosa se vincul\u00f3 a las actividades pol\u00edticas y culturales de los j\u00f3venes socialistas de la Facultad de Medicina.<br \/><br \/>Quienes la conocieron, la recuerdan como una mujer menuda, muy bajita, de pelo negro y risa sincera y contagiosa. Pese a su timidez, Rosa no ocultaba su idealismo y sus ansias de cambio, que canalizaba a trav\u00e9s de una activa participaci\u00f3n en la Vocal\u00eda de Acci\u00f3n Social de la FECH en su Facultad. En esa \u00e9poca era frecuente verla actuando en las jornadas de trabajos voluntarios que se hac\u00edan especialmente en las poblaciones de la zona norte de Santiago, en las que junto a Sara y a otras de sus compa\u00f1eras de Enfermer\u00eda propiciaban la participaci\u00f3n de todas las personas en el cuidado de su salud, al tiempo que contribu\u00edan a la organizaci\u00f3n social de las mujeres pobladoras. \u00a0<\/p>\r\n<p><br \/>Una de las alumnas de la Escuela de Enfermer\u00eda de esa promoci\u00f3n, Pilar Planet, hasta hoy rememora con cari\u00f1o a ex compa\u00f1era, a quien recuerda como \u201cuna luchadora constante y tenaz, con unos ojos peque\u00f1itos y expresivos, que nos mostraban a diario su sensibilidad y las palabras que a veces no se atrev\u00eda a decir\u201d.<br \/><br \/><strong>Sumarios en la universidad<\/strong><br \/><br \/>Despu\u00e9s del golpe de Estado, en el marco de una Universidad de Chile intervenida por las nuevas autoridades militares, hubo un verdadero desfile de alumnas y alumnos llamados a declarar, y una larga lista de resultados despu\u00e9s de la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d.<br \/><br \/>Sara Donoso, su mejor amiga, que tambi\u00e9n estudiaba enfermer\u00eda, fue sumariada bajo el inveros\u00edmil cargo de haber sustra\u00eddo unos uniformes y delantales de su escuela, aunque era evidente que eso no era sino parte de la burda excusa para el hostigamiento que se hizo frecuente contra los alumnos, docentes y funcionarios sospechosos de simpatizar con la izquierda. La sancionaron con un a\u00f1o de suspensi\u00f3n de la carrera. \u00a0<br \/><br \/>A Rosa, en tanto, las nuevas autoridades de la universidad le cancelaron su matr\u00edcula.<br \/><br \/>Sara logr\u00f3 retomar sus estudios reci\u00e9n en marzo de 1975, mientras que Rosa, imposibilitada de volver a clases, se las ingeniaba como ayudante de enfermer\u00eda de forma independiente. \u00a0<br \/><br \/>Poco despu\u00e9s, ambas comenzaron a laborar en el Consultorio del Servicio Nacional de Salud de Avenida Independencia N\u00ba 134. Sara estaba contenta, porque su trabajo en ese consultorio hab\u00eda sido reconocido como pr\u00e1ctica de internado por su escuela, uno de los requisitos para su titulaci\u00f3n. Aunque Rosa a\u00fan no pod\u00eda retomar sus estudios, compart\u00eda la alegr\u00eda y la ilusi\u00f3n que embargaban a su amiga.<br \/><br \/><strong>En\u00a0 la clandestinidad<\/strong><br \/><br \/>Desde fines del a\u00f1o anterior, Rosa y su amiga se hab\u00edan incorporado a colaborar con el PS en la clandestinidad, efectuando funciones en un grupo de apoyo de Carlos Lorca, el ex dirigente de la FECH y ex diputado que form\u00f3 parte de la Direcci\u00f3n Interior Clandestina de ese partido tras el golpe militar. En esas tareas realizaron \u00a0funciones de enlace tanto entre la Comisi\u00f3n Pol\u00edtica del PS como entre \u00e9sta y otros partidos. \u00a0<br \/><br \/>A esas alturas, ambas hab\u00edan decidido abandonar sus hogares, para no comprometer a sus familias. Aura P\u00f3veda, madre de Rosa, indic\u00f3 que Sara y su hija compart\u00edan un peque\u00f1o departamento en el centro de Santiago en el Portal Fern\u00e1ndez Concha, frente a la Plaza de Armas de Santiago. Posteriormente, recuerda, \u201cambas fueron trasladadas a una casa ubicada por Santos Dumont, y luego, casi coincidiendo con la \u00faltima vez que supe de ella, a una vivienda en el sector de Pe\u00f1alol\u00e9n\u201d.<br \/><br \/>Marisol Bravo, que tambi\u00e9n colaboraba con otro de los equipos de apoyo a los clandestinos del PS, conoci\u00f3 a ambas j\u00f3venes hacia fines de enero de 1974: \u201cEllas eran \u201cCecilia\u201d y \u201cCarmen\u201d, las dos bajitas y muy amigas. \u201cCecilia\u201d era de ojos picarescos, carita redonda, simp\u00e1tica, de conversaci\u00f3n f\u00e1cil y risa a flor de labios. \u201cCarmen\u201d, m\u00e1s menuda a\u00fan, ten\u00eda el rostro serio, los ojitos algo achinados y el pelo liso. Era t\u00edmida, pero muy c\u00e1lida\u201d.<br \/><br \/>Con la primera que se relacion\u00f3 fue con \u201cCecilia\u201d. Marisol recuerda que \u201calgo convers\u00e1bamos mientras hac\u00edamos los contactos y as\u00ed me fui enterando que su familia era de derecha, que ten\u00eda un hermano al que amaba mucho, que viv\u00eda clandestina pero se comunicaba peri\u00f3dicamente con su familia para informarles que estaba bien. Luego me present\u00f3 a \u00abCarmen\u00bb. Calcul\u00e9 que viv\u00edan juntas, pero ellas no lo confirmaron. Intu\u00ed un gran afecto entre ambas y pens\u00e9 que podr\u00edan ser compa\u00f1eras de universidad. No se los pregunt\u00e9 directamente. En ese tiempo era necesario saber lo menos posible\u201d, rememora. \u00a0<br \/><br \/>Edith Donoso, otra colaboradora de la Direcci\u00f3n Interior del PS, recuerda que a la casa de seguridad de la calle Chile-Espa\u00f1a -entre N\u00fa\u00f1ez de Arce y Alonso de Ercilla-, en la que estuvieron ocultos un tiempo Lorca y otros altos dirigentes socialistas en la clandestinidad (Exequiel Ponce, Jaime L\u00f3pez y Luis Urtubia) \u201csol\u00edan llegar dos chicas de enfermer\u00eda, una de chasquilla y otra de ojitos achinados, que cumpl\u00edan labores como enlaces y correos de la organizaci\u00f3n\u201d. \u00a0<br \/><br \/>En efecto ambas amigas eran las enlaces de uno de los circuitos de comunicaci\u00f3n entre las direcciones clandestinas del PS y del PC, que se hab\u00eda establecido a trav\u00e9s de Carlos Lorca y Jos\u00e9 Weibel (subsecretario general de las JJCC, miembro de la c\u00fapula del PC y desaparecido desde el 29 de marzo de 1976.)<br \/><br \/>De ese importante y hasta ahora desconocido rol de Sara Donoso y Rosa Sol\u00eds da cuenta Shaira Sep\u00falveda, que precisamente era la contraparte comunista de ambas amigas, y que se relacionaba directamente con Weibel:<br \/><br \/>\u201cEn el a\u00f1o 1975 efectu\u00e9 labores de enlace entre mi partido, el PC, con el dirigente socialista Carlos Lorca. Para estos fines, ten\u00eda contactos con una joven militante del PS, de unos 22 a\u00f1os de edad, de baja estatura y de contextura delgada, que en alguna ocasi\u00f3n, recuerdo, me coment\u00f3 que estudiaba enfermer\u00eda\u201d.<br \/><br \/>Nuestra labor consist\u00eda en fijar puntos para el intercambio de documentaci\u00f3n e informaciones de inter\u00e9s de nuestros respectivos dirigentes\u201d, agrega.<br \/><br \/>A mediados de junio, calculo, ella me dijo que el PS hab\u00eda decidido reemplazarla por otra compa\u00f1era, que seguir\u00eda haciendo sus mismas funciones. Me la present\u00f3, era una chica de unos 20 a 23 a\u00f1os, bajita tambi\u00e9n, de cabello liso, ojos achinados y tambi\u00e9n relacionada con el tema de la enfermer\u00eda\u201d.<br \/><br \/><strong>La ca\u00edda<\/strong><br \/><br \/>La casa de Santos Dumont a la que alud\u00eda la madre de Rosa era en realidad una residencia ubicada en la calle Ju\u00e1rez, casi en la esquina con Avenida La Paz, que el profesor Alberto Galleguillos, otro colaborador de la direcci\u00f3n del PS, hab\u00eda arrendado por petici\u00f3n de \u00e9sta. Seg\u00fan el testimonio de Galleguillos, esa vivienda era una suerte de \u201csegunda casa de seguridad, a la que se trasladaban dirigentes y militantes importantes cuando ca\u00eda alg\u00fan compa\u00f1ero\u201d. \u00a0<br \/><br \/>Galleguillos recuerda que a fines de junio de 1975, tras la ca\u00edda de Ponce, Lorca y Lagos, se decidi\u00f3 una pronta evacuaci\u00f3n de los compa\u00f1eros que en ese instante se ocultaban en la casa de Ju\u00e1rez: \u201cMe correspondi\u00f3 encargarme del traslado urgente de dos muchachas j\u00f3venes, Rosa y Sara, a quienes, con mi hermano, llevamos en su auto a una casa de un ayudista que \u00e9l ten\u00eda en Pe\u00f1alol\u00e9n. Las dos, enteradas de la ca\u00edda de la Direcci\u00f3n Interior, estaban desechas, en muy mal estado an\u00edmico, y en una paup\u00e9rrima situaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d.<br \/><br \/>Marisol Bravo, por esos mismos d\u00edas, tuvo un \u00faltimo contacto con Sara Donoso. \u201cEstaba preocupada, porque ya se sab\u00eda que hab\u00eda ca\u00eddo la Direcci\u00f3n Clandestina. Seg\u00fan ella, hab\u00edan visto a Ricardo Lagos en la Cl\u00ednica Presbiteriana Madre e Hijo -uno de los centros m\u00e9dicos en los que Michelle Pe\u00f1a controlaba su embarazo- y \u00e9l habr\u00eda dado a entender que lo hab\u00edan agarrado. De Michelle ella no sab\u00eda nada. Fijamos un nuevo punto y me dio el tel\u00e9fono de su familia para que yo avisara si es que no llegaba. Lleg\u00f3 el d\u00eda del contacto y el subsiguiente, y \u201cCecilia\u201d no apareci\u00f3\u201d.<br \/><br \/>Alberto Galleguillos, en el intertanto, regres\u00f3 a ver a las dos chicas a la vivienda de Pe\u00f1alol\u00e9n, \u201cpero inexplicablemente, ellas no se encontraban en la casa. Una vecina me coment\u00f3 que la noche anterior, una de ellas hab\u00eda salido acompa\u00f1ada por dos hombres, sin regresar\u201d. \u00a0<br \/><br \/>Shaira Sep\u00falveda, por su parte, se enter\u00f3 en julio del 75 de la ca\u00edda de Carlos Lorca, a trav\u00e9s de Jos\u00e9 Weibel: \u201cPor esos d\u00edas me contact\u00f3 la joven que ahora oficiaba de enlace m\u00edo con el PS, y acordamos juntarnos al d\u00eda siguiente. Nosotros supusimos que tendr\u00eda problemas de infra y de dinero, al haber quedado desconectada de su partido, por lo que el PC decidi\u00f3 que yo fuera a la cita y le proporcionara algo de dinero. Nos juntamos, intercambiamos alguna informaci\u00f3n, y le suger\u00ed que viajara por alg\u00fan tiempo a provincia, para sumergirse.<br \/><br \/>Despu\u00e9s de esa cita en que not\u00e9 su nerviosismo y su falta de apoyo de su estructura partidaria, concurr\u00ed a un nuevo punto que acordamos con ella, que fijamos para el d\u00eda 21 de julio, a las 18:00 horas, en Sucre con Salvador. Cuando llegu\u00e9 al lugar, ella camin\u00f3 hacia m\u00ed y not\u00e9 que quiso advertirme que estaba en una situaci\u00f3n an\u00f3mala. Efectivamente, en cuesti\u00f3n de segundos aparecieron cinco o seis hombres que me redujeron. Al lugar llegaron dos veh\u00edculos, una citroneta color blanco y una camioneta tipo Chevrolet con una lona verde en su parte posterior.<br \/><br \/>A m\u00ed me subieron r\u00e1pidamente a la citroneta y me vendaron los ojos con cinta adhesiva. Despu\u00e9s de una cuantas vueltas, se detuvieron y me cambiaron a la parte posterior de la camioneta Chevrolet, en donde se encontraban las dos chicas enlaces del PS que funcionaban conmigo. En ese momento, la chica de los ojitos achinados me pidi\u00f3 disculpas por lo ocurrido, estaba aterrada. Me dijo que hab\u00eda sido detenida d\u00edas antes, y que su nombre era Rosa. Se notaba que ella y la otra chica, la que se relacionaba conmigo al principio, hab\u00edan sido muy torturadas. Ella tambi\u00e9n me dijo su nombre verdadero: Sara.<br \/><br \/>Al cabo de unos minutos, llegamos a una casa que supuse (y luego confirm\u00e9) era un inmueble ubicado en Jos\u00e9 Domingo Ca\u00f1as. Al llegar, nos bajaron y nos sacaron las vendas. Despu\u00e9s de unas horas, les perd\u00ed el rastro\u201d.<br \/><br \/>Efectivamente, Rosa y Sara \u00a0fueron trasladadas desde el cuarte Ollague \u2013nombre que la DINA daba al recinto de Jos\u00e9 Domingo Ca\u00f1as- hasta Villa Grimaldi \u2013el cuartel Terranova- en donde funcionaba la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA y en donde se hallaban detenidos los miembros de la Direcci\u00f3n Clandestina del PS.<br \/><br \/><strong>Los\u00a0 hechos<\/strong><br \/><br \/>Alrededor del 7 de julio de 1975, Rosa fue detenida por dos agentes de la DINA. Sara fue secuestrada pocos d\u00edas despu\u00e9s, a las 8:30 horas del 15 de julio de 1975, a la entrada del consultorio en el que se desempe\u00f1aba, desde donde se perdi\u00f3 su rastro. En el caso de Rosa, salvo el di\u00e1logo que Galleguillos tuvo con la vecina de la casa de Pe\u00f1alol\u00e9n, no existen testimonios de su detenci\u00f3n.<br \/><br \/>Por Rosa se interpuso una denuncia de presunta desgracia el 7 de mayo de 1990, en el 21\u00b0 Juzgado del Crimen de Santiago, fue rolada con el N\u00ba 29548\u20132. Sin que pudiera determinarse el destino final de la v\u00edctima, el juez decret\u00f3 el sobreseimiento temporal de la causa, confirmado por la Corte Marcial en mayo de 1992. Previamente, su familia realiz\u00f3 distintos tr\u00e1mites tendientes a dar con su paradero. Recorrieron postas, comisar\u00edas y hospitales, e incluso publicaron avisos period\u00edsticos solicitando informaci\u00f3n. Todo fue infructuoso.<br \/><br \/>A mediados de julio de 1975, Alberto Galleguillos fue detenido junto a su pareja, Silvia Ugalde. Despu\u00e9s de varios d\u00edas de apremios en Villa Grimaldi, la mujer reconoci\u00f3, en un rinc\u00f3n de la guardia del recinto, a las j\u00f3venes militantes Sara Donoso y Rosa Sol\u00eds. \u201cEstaban sentadas, muy golpeadas, y parec\u00edan protegerse acurruc\u00e1ndose una a la otra. Se ve\u00edan dopadas, y estaban cubiertas por una frazada\u201d.<br \/><br \/>Minutos despu\u00e9s, Silvia fue testigo de un comentario del agente Basclay Zapata, conocido como \u201cEl Troglo\u201d por su brutalidad: Seg\u00fan Ugalde, Zapata estaba muy excitado, y hac\u00eda bromas respecto al aniversario de la Revoluci\u00f3n Cubana. En un minuto, el \u00abTroglo\u00bb mir\u00f3 despectivamente a las dos muchachas y grit\u00f3: \u201c\u00a1ya, estas dos, a celebrar el 26 de julio a Colonia Dignidad!\u201d.<br \/><br \/>Fue la \u00faltima vez que las vio.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosa y su familia eran originarias de la localidad de Nehuentu\u00e9, peque\u00f1a caleta de pescadores perdida bajo las lluvias y el sol de la comuna de Carahue, en la Provincia de Caut\u00edn. Rosa naci\u00f3 el 27 de julio de 1951 y era la mayor de ocho hermanos. 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