{"id":475,"date":"2021-09-08T16:01:20","date_gmt":"2021-09-08T20:01:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/?p=475"},"modified":"2021-10-04T12:29:25","modified_gmt":"2021-10-04T16:29:25","slug":"vicente-garcia-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/vicente-garcia-ramirez\/","title":{"rendered":"Vicente Garc\u00eda Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El joven y experto barretinero<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Vicente naci\u00f3 en la ciudad de Concepci\u00f3n, el 7 de septiembre de 1957. Formaba parte de una familia compuesta por sus padres y dos hermanas, de las cuales se destacaba por sus m\u00faltiples actividades deportivas: era un muy diestro jugador de b\u00e1squetbol y hockey sobre patines. De car\u00e1cter inquieto, estudiante riguroso y amante de la lectura, Vicente Garc\u00eda Ram\u00edrez combinaba sus aficiones con sus deberes como alumno de la Escuela Claudio Matte P\u00e9rez de Talcahuano y de la Escuela Industrial de aquella ciudad, donde cursar\u00eda su ense\u00f1anza media, entre 1969 y 1973.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En 1970, a la edad de 13 a\u00f1os, Vicente se incorpor\u00f3 a la Juventud Socialista de Talcahuano. Su corta edad no fue percibida por sus nuevos compa\u00f1eros de ruta, ya que era extremadamente maduro. De car\u00e1cter solidario y lleno de curiosidad, parec\u00eda estar siempre a la b\u00fasqueda de respuestas a las grandes interrogantes de la vida social y personal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luego del golpe, a la edad de 16 a\u00f1os, Vicente decidi\u00f3 abandonar sus estudios y ponerse a disposici\u00f3n del PS, para trabajar en su reorganizaci\u00f3n. En 1975, se traslad\u00f3 a vivir a Santiago, sumergi\u00e9ndose en l trabajo pol\u00edtico clandestino.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Jaime Troncoso Vald\u00e9s fue uno de los miembros de la generaci\u00f3n que asumi\u00f3 el recambio en la conducci\u00f3n del menguado PS y asumi\u00f3 como responsable de la Secretar\u00eda Internacional, tras la ca\u00edda de Ponce y sus colaboradores. Trabaj\u00f3 con Vicente en forma muy estrecha, desde enero de 1977. Fueron presentados por Eduardo Guti\u00e9rrez, quien al igual que Troncoso hab\u00eda pasado desde un cargo p\u00fablico en la FECH al trabajo pol\u00edtico en las sombras.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Troncoso recuerda a Vicente Garc\u00eda como un \u201cmilitante de solo dieciocho a\u00f1os, ingenioso y locuaz, comprometido hasta los tu\u00e9tanos con la causa socialista y de la izquierda, un compa\u00f1ero imprescindible en la log\u00edstica de mi \u00e1rea. Era lo que llam\u00e1bamos un\u00a0 barretinero\u201d. En efecto, bajo su responsabilidad funcionaba un peque\u00f1o laboratorio fotogr\u00e1fico, en donde se reduc\u00edan documentos a microfilms, t\u00e9cnica que permit\u00eda su traslado sin mayores problemas, minimizando las probabilidades de que fueran detectados, lo que era especialmente necesario para mantener las comunicaciones hacia y desde el exterior.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_572\" aria-describedby=\"caption-attachment-572\" style=\"width: 208px\" class=\"wp-caption alignright\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-572 size-medium\" style=\"color: #82868b;\" src=\"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/vicentegarcia-208x300.jpg\" alt=\"\" width=\"208\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/vicentegarcia-208x300.jpg 208w, https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/vicentegarcia.jpg 303w\" sizes=\"(max-width: 208px) 100vw, 208px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-572\" class=\"wp-caption-text\">Vicente Garc\u00eda Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p>Precisamente, una semana antes de su detenci\u00f3n, <em>Ironside<\/em> \u2013como era conocido\u00a0Troncoso\u2013 le entreg\u00f3 una revista en cuyo interior hab\u00eda dos documentos de la direcci\u00f3n clandestina del PS, que deb\u00edan ser enviados microfilmados al exterior. El 28 de abril de 1977, Vicente le\u00a0relat\u00f3 que la mencionada revista se le hab\u00eda extraviado o hab\u00eda sido sustra\u00edda por alguien, lo que los dej\u00f3 muy preocupados. Quedaron de verse el 2 de mayo al mediod\u00eda, en la esquina de Diez de Julio con Arturo Prat, para intentar aclarar qu\u00e9 hab\u00eda pasado con esos documentos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Haciendo un alto en medio de esa tensi\u00f3n, el 29 de abril Vicente y Karin Reimer Carrasco, su compa\u00f1era, contrajeron matrimonio bajo las m\u00e1s estrictas medidas de seguridad, en un domicilio de la Poblaci\u00f3n Rucahue de San Fernando. En la breve ceremonia civil, Vicente firm\u00f3 bajo el falso nombre de Jorge Luis Aldana Contreras. Un d\u00eda despu\u00e9s, Vicente y su mujer fueron detenidos en ese lugar por la DINA cerca de las 08:30 horas. Luego del arresto, ambos fueron trasladados con la vista vendada a Santiago, en direcci\u00f3n al recinto que la DINA ten\u00eda en la calle Borgo\u00f1o.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A las 01:10 horas de la madrugada de ese mismo 30 de abril fue allanada la casa de su c\u00f3nyuge en Santiago. Detuvieron a su suegra, Viola Carrasco Rodr\u00edguez y su cu\u00f1ada Kathia Reimer Carrasco, quienes fueron trasladadas al mismo recinto de reclusi\u00f3n. A las nueve de la noche fue allanado el domicilio de Vicente, donde viv\u00eda con su madre y su hermana, por cuatro civiles que portaban su c\u00e9dula de identidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin saber de su captura, Troncoso asisti\u00f3 el 2 de mayo al punto previsto, en el que le entregar\u00eda otra importante documentaci\u00f3n que se deb\u00eda enviar al extranjero, oculta \u201ccomo s\u00f3lo \u00e9l sab\u00eda hacerlo, en el interior de un envase de pasta dent\u00edfrica o en cualquier otro escondite a\u00fan m\u00e1s inveros\u00edmil\u201d, seg\u00fan recuerda. Ese d\u00eda, sin embargo, <em>Ironside<\/em> no divis\u00f3 a Vicente en la esquina acordada. Sin bajarse del taxi en el que lleg\u00f3, cheque\u00f3 de nuevo el lugar. Vicente quiz\u00e1s se hab\u00eda atrasado algunos minutos, pens\u00f3, y tras pagar el traslado baj\u00f3 del veh\u00edculo. Un segundo despu\u00e9s fue reducido violentamente por dos agentes de la DINA, que le tomaron de los brazos. Se cay\u00f3 al suelo, tir\u00f3 sus muletas y grit\u00f3 su nombre, pero todo fue in\u00fatil.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Durante su cautiverio, sus torturadores lo interrogaron, insistentemente, por Vicente Garc\u00eda y por los documentos que \u00e9ste hab\u00eda perdido. Incluso, se daban tiempo para leerle p\u00e1rrafos completos de los mismos. <em>Ironside<\/em> ignoraba que Vicente se encontraba en el mismo recinto, sometido a feroces torturas. Karin Reimer, que era mantenida vendada en otro de los cuartos de Borgo\u00f1o, fue confrontada con su c\u00f3nyuge en un interrogatorio: mientras lo golpeaban, lo obligaban a decir que su nombre era Vicente Garc\u00eda Ram\u00edrez.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En otra oportunidad, escuch\u00f3 que abr\u00edan la puerta de una celda y que le ofrec\u00edan a Vicente algo de comer, a condici\u00f3n de que \u201c<em>hablara<\/em>\u201d: \u201cComo se\u00f1al\u00f3 que nada sab\u00eda, le cerraron la puerta, advirti\u00e9ndole que comer\u00eda s\u00f3lo cuando se decidiera a hablar\u201d, cuenta.\u00a0 Fue dejada en libertad el d\u00eda 3 de mayo, bajo amenaza de no contar lo ocurrido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Karin, en m\u00faltiples testimonios judiciales relat\u00f3 las circunstancias del secuestro, expresando que el d\u00eda se\u00f1alado llegaron al domicilio donde pernoctaban cuatro sujetos de civil que manifestaron ser de Investigaciones y que ten\u00edan \u00f3rdenes de detener a su esposo y a ella. A Vicente le vendaron los ojos con tela adhesiva y le pusieron unos anteojos oscuros, y los trasladaron a un autom\u00f3vil color celeste marca Chevy en impecable estado y partieron hacia Santiago. Pasado el primer peaje, a ella tambi\u00e9n le vendaron la vista y siguieron hasta un recinto en el cual fueron conducidos por un patio a unos cuartos, dej\u00e1ndola a ella en uno y a su c\u00f3nyuge en otro. Luego, sinti\u00f3 que su esposo era interrogado y torturado en forma violenta; despu\u00e9s la interrogaron a ella en la misma forma. Ese mismo d\u00eda 30 en la tarde, se percat\u00f3 que all\u00ed estaban detenidas su madre y su hermana. La pieza en donde se encontraba detenida, era de dos por tres metros, en la cual hab\u00eda un estante blanco con puertas de vidrio lleno de medicamentos de todo tipo, tambi\u00e9n una m\u00e1quina de escribir id\u00e9ntica a la que hab\u00eda en su casa y que se llevaron los que detuvieron a su madre; el borde de los platos y tazas de t\u00e9 en que les daban de comer ten\u00eda la leyenda \u201cEj\u00e9rcito de Chile\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Kathia Reimer Carrasco expuso en su testimonio que en el recinto en donde fue recluida junto con su madre, en diversas ocasiones escuch\u00f3 hablar y gritar a su cu\u00f1ado. En la noche del 30 de abril, en la celda contigua a la suya, sinti\u00f3 sus quejidos y dificultosa respiraci\u00f3n. Lo reconoci\u00f3 por su voz y le dijo qui\u00e9n era. Se alarm\u00f3 al saber que tambi\u00e9n hab\u00edan sido detenidas. Le manifest\u00f3 que cre\u00eda no los volver\u00eda a ver.\u00a0 Tambi\u00e9n fue dejada en libertad el 3 de mayo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por su parte, Viola Carrasco declar\u00f3 que el 30 de abril de 1977, alrededor de las 03:30 horas, en circunstancias que se encontraba en su domicilio, al igual que su hija y dos personas m\u00e1s, que eran pensionistas en su casa \u2013uno de ellos, Luis Segundo Le\u00f3n Guevara, a esa \u00e9poca Cabo 2\u00ba de Ej\u00e9rcito\u2013 fue detenida por unas ocho a diez personas que dijeron ser de Investigaciones y que preguntaron por la composici\u00f3n del grupo familiar. Luego de un allanamiento, le vendaron la vista al igual que a su hija Kathia y las subieron a uno de los veh\u00edculos en que se movilizaban los agentes; eran cuatro de los cuales tres aparentaban ser de la polic\u00eda por la luz arriba y otro tipo furg\u00f3n Volkswagen. En este \u00faltimo fueron trasladadas al lugar de detenci\u00f3n, desde donde fue dejada en libertad el 6 de mayo. All\u00ed se la mantuvo separada de su hija, y fue interrogada y maltratada. Despu\u00e9s de las 10:30 horas del d\u00eda 30, sinti\u00f3 que hab\u00edan llegado a ese lugar su hija Karin con su yerno y a ellos los interrogaron de igual forma, percat\u00e1ndose que a su yerno era al que m\u00e1s duro trataban. En los interrogatorios, pon\u00edan las radios receptores a todo volumen.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Jaime Troncoso, en testimonio prestado el 30 de enero de 1991, expuso que el 2 de mayo de 1977, cuando deb\u00eda encontrarse con Vicente Garc\u00eda, fue secuestrado por cinco civiles, los cuales lo subieron a un veh\u00edculo celeste plateado, donde fue encapuchado. Luego de unos 20 minutos de viaje, se par\u00f3 en un lugar donde se abri\u00f3 un port\u00f3n, ingresando por un camino de huevillo. Ah\u00ed fue bajado hasta un subterr\u00e1neo en donde permaneci\u00f3 vendado 21 d\u00edas, siendo objeto de todo tipo de apremios f\u00edsicos y sicol\u00f3gicos y sistem\u00e1ticamente interrogado acerca de sus actividades pol\u00edticas y las de Vicente Garc\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El 5 de mayo de 1977, Rita Ram\u00edrez present\u00f3 un recurso de amparo en favor de su hijo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, Rol N\u00ba 205\u201377. Luego, el 16 de mayo, Karin Reimer present\u00f3 otro recurso de amparo en favor de Vicente y otro, preventivo, en favor propio y de su madre y hermana. Este \u00faltimo, signado con el Rol N\u00ba 241\u201377, fue acumulado al primer amparo por conocer de los mismos hechos. En la tramitaci\u00f3n del recurso, se recibieron respuestas negativas del Ministerio del Interior, el Director General de Investigaciones, y el 2\u00ba Juzgado Militar. El tribunal se declar\u00f3 incompetente y remiti\u00f3 los antecedentes a la Corte de Apelaciones de Rancagua, la que \u2013luego de recibir informes negativos de las autoridades y servicios policiales de la zona\u2013 no acept\u00f3 competencia y devolvi\u00f3 los autos a Santiago. El 16 de agosto, la Corte capitalina acept\u00f3 su competencia y a la vez que dict\u00f3 sentencia rechazando el amparo. Remiti\u00f3 los antecedentes al 2\u00ba Juzgado del Crimen de La Granja.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El 6 de septiembre de 1977, el Juzgado acumul\u00f3 los antecedentes remitidos por la Corte a la causa N\u00ba 21.485 iniciada el 24 de mayo de 1977 por denuncia de secuestro y delitos como arresto ilegal, violaci\u00f3n de domicilio, lesiones, hurto y otros. El 17 de mayo de 1977, el juez Javier Torres Vera, en virtud del Decreto Ley de Amnist\u00eda, sobresey\u00f3 total y definitivamente la causa. Esta resoluci\u00f3n fue revocada por la Corte de Apelaciones de Santiago, que orden\u00f3 reponer la causa a estado de sumario.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El 25 de septiembre de 1978, se acogi\u00f3 una petici\u00f3n de la denunciante, en el sentido de citar a comparecer en autos al testigo Luis Le\u00f3n Guevara, Cabo 2\u00ba del Ej\u00e9rcito, a fin que se le interrogara sobre si era efectivo que Vicente Garc\u00eda era propietario de un Austin\u2013Mini modelo 1964, color verde oscuro, dos puertas, en el que se movilizaba frecuentemente (el coche fue requisado por la DINA); y que indique el nombre y domicilio de la familia que ambos visitaron el 27 de abril de 1977: ese d\u00eda Le\u00f3n hab\u00eda invitado a Vicente y su novia a una fiesta en la casa de Carlos Gabler, tambi\u00e9n efectivo del Ej\u00e9rcito. Al d\u00eda siguiente Garc\u00eda percat\u00f3 de la ausencia de los documentos del PS.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tras diez meses, el 20 de julio de 1979, compareci\u00f3 Le\u00f3n Guevara. Expres\u00f3 que efectivamente el afectado ten\u00eda el veh\u00edculo se\u00f1alado; pero que no recordaba la familia que visitaron el 27 de abril y que nada pod\u00eda decir sobre los documentos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luego de recibirse informes negativos de la CNI, el 29 de noviembre de 1979 se sobresey\u00f3 temporalmente la causa por \u201cno encontrarse acreditado en autos la existencia de alg\u00fan delito\u201d en el desaparecimiento de Vicente Garc\u00eda. Con fecha 4 de junio de 1980, la Corte de Apelaciones revoc\u00f3 el auto de sobreseimiento, volviendo la causa a estado de sumario. Unos d\u00edas despu\u00e9s, la familia inform\u00f3 al tribunal que un autom\u00f3vil de iguales caracter\u00edsticas al perteneciente al joven se hab\u00eda observado estacionado en calle Borgo\u00f1o casi esquina con Independencia, frente a uno de los recintos de la CNI, con patente \u201cAS 599, Conchal\u00ed de 1979\u201d. Nunca fue posible establecer el real dominio de dicho veh\u00edculo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El 28 de agosto de 1980, a la causa se agreg\u00f3 una querella criminal por el delito de secuestro, tras lo cual compareci\u00f3 nuevamente Luis Segundo Le\u00f3n Guevara, quien esta vez reconoci\u00f3 que, efectivamente, invit\u00f3 a Vicente Garc\u00eda a la casa de un amigo llamado Carlos Gabler, domiciliado en calle Santa Julia con Am\u00e9rico Vespucio, compa\u00f1ero suyo en el Ej\u00e9rcito.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En mayo de 1981 nuevamente la causa fue sobrese\u00edda, esta vez tambi\u00e9n la Corte repuso el proceso a estado de sumario, para que se efectuaran diligencias para establecer las transferencias del veh\u00edculo. Tampoco hubo resultado alguno. As\u00ed, en mayo de 1982, se sobresey\u00f3 temporalmente la causa por \u201cno encontrarse justificado en autos la existencia del delito investigado\u201d. Esta vez, la resoluci\u00f3n fue aprobada por la Corte de Apelaciones de Santiago.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al momento de su detenci\u00f3n, Vicente ten\u00eda 19 a\u00f1os de edad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Mi hermano Vicente<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mi hermano era dos a\u00f1os menor que yo. Me acuerdo de \u00e9l cuando ambos \u00e9ramos ni\u00f1os y viv\u00edamos en Talcahuano. Como en esa ciudad llueve mucho, ten\u00edamos que esquivar las pozas de agua que se formaban en el invierno. Nuestro juego consist\u00eda en eso cuando regresamos del colegio, aunque a veces aterriz\u00e1bamos mal y nos resbalamos en el barro que se formaba en la orilla de esos charcos. Al derrumbarnos \u2013en vez de llorar\u2013 nos ven\u00eda un ataque de risa. De eso se trataba: de arriesgarnos a saltar, sabiendo que pod\u00edamos caer. Gozamos con el peligro y tambi\u00e9n con el desastre que provocamos en nuestra ropa. Los pantalones embarrados eran la prueba para un reto seguro, porque a nuestra madre le costaba mucho secarnos la ropa. Y los zapatos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En casa, se encend\u00eda una estufa y a su alrededor apoyamos los bototos desabrochados para que les entrara mejor el calor y as\u00ed vencer esa humedad que despegaba las suelas. Los calcetines que nos sac\u00e1bamos estilando, pend\u00edan a gotas sobre la estufa, colgados con perritos de madera. La plata para la micro nunca la usamos para eso, prefer\u00edamos gastarla en el quiosco de la escuela, donde vend\u00edan unos masticables verdes y rosados que se nos quedaban pegados a las muelas. Eran un poco \u00e1cidos y mi hermano se hizo adicto a ellos: sin problemas era capaz de comerse diez al hilo. Tambi\u00e9n le encantaban los dulces de sustancias que eran unos barquillos con una esponjita dulce, de color rosa y blanco, a los que llam\u00e1bamos \u201chelados de invierno\u201d. Siempre and\u00e1bamos con\u00a0 las lenguas rojas por los muchos confites que sol\u00edamos comer, con la plata que nuestros padres nos daban para transportarnos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pese a los dulces, era muy flaca por entonces y detestaba a mi hermano y a sus amigos cuando me cantaban una canci\u00f3n con una letra que dec\u00eda algo as\u00ed como \u201c\u00e9tica, pil\u00e9tica, esquel\u00e9tica, huesuda, peluda, pelinpempuda\u201d. Lo odiaba.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Despu\u00e9s lo am\u00e9. Vicente era muy hermoso, varias ni\u00f1as lo segu\u00edan. Era alto y crespo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando est\u00e1bamos un poco m\u00e1s grandes, ambos ingresamos a la Juventud Socialista. Aunque hab\u00edamos crecido, igual \u00e9ramos ni\u00f1os crey\u00e9ndonos el cuento del hombre nuevo. Era divertido ir a la sede del Partido, all\u00ed nos relacion\u00e1bamos con chiquillos y chiquillas de nuestra edad y tambi\u00e9n con personas mayores que sab\u00edan del mundo o eran capaces de inventarlo idealmente. De alguna manera, lo del partido era para nosotros como otro juego: era \u201cjugar a la pol\u00edtica\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A las reuniones, el Vicente llevaba bandejas de s\u00e9mola con leche o fuentes inmensas de flanes con caramelo que repart\u00eda entre los compa\u00f1eros. Entre postre y postre, cada uno encontr\u00f3 pololo o polola. Hac\u00edamos nuestra vida entre los discursos y la ideolog\u00eda. Por entonces, la militancia era otra expresi\u00f3n m\u00e1s de la plenitud de la vida.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero las cosas poco a poco se pusieron feas, y color sangre despu\u00e9s del golpe. Yo decid\u00ed huir a M\u00e9xico. El Vicente, por el contrario, se qued\u00f3 en Chile. Dijo que \u00e9ste era su lugar, su pa\u00eds, y que deb\u00eda seguir \u201cal lado del pueblo\u201d. La \u00faltima imagen que tengo de \u00e9l es su mano alzada desde la terraza que daba a la loza del aeropuerto. No pude ni darle un beso. No pude ni acercarme porque militaba clandestinamente y deb\u00eda andar siempre en las sombras. S\u00f3lo vi su mano despedirse de m\u00ed, a lo lejos. En M\u00e9xico recib\u00ed cartas suyas, pero su rostro nunca m\u00e1s lo vi.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Testimonio de Mireya Garc\u00eda, Vicepresidenta de la Agrupaci\u00f3n de Familiares de Detenidos Desaparecidos<\/strong><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vicente naci\u00f3 en la ciudad de Concepci\u00f3n, el 7 de septiembre de 1957. Formaba parte de una familia compuesta por sus padres y dos hermanas, de las cuales se destacaba por sus m\u00faltiples actividades deportivas: era un muy diestro jugador de b\u00e1squetbol y hockey sobre patines. De car\u00e1cter inquieto, estudiante riguroso y amante de la lectura, Vicente Garc\u00eda Ram\u00edrez combinaba sus aficiones con sus deberes como alumno de la Escuela Claudio Matte P\u00e9rez de Talcahuano y de la Escuela Industrial de aquella ciudad, donde cursar\u00eda su ense\u00f1anza media, entre 1969 y 1973.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":355,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[38,21,55],"class_list":["post-475","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historias","tag-militantes-ps-en-dictadura","tag-ps-chile","tag-vicente-garcia-ramirez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=475"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":573,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/475\/revisions\/573"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/media\/355"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pschile.cl\/ddhh\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}