Desde el Gobierno, hace unos días, a través del biministro Claudio Alvarado, enfatizaron que ‘el control del orden público está radicado en las fuerzas policiales’.
Fue el asesinato de un menor de 12 años en San Bernardo lo que ha generado una nueva ola de reacciones del mundo político en el debate de si deberían (o no) colaborar las Fuerzas Armadas en labores de seguridad local. Uno de sus últimos impulsores ha sido el Partido Socialista, a diferencia del Gobierno, cuya postura rechazó esa opción, lo que pareció marcar un enroque en las visiones sobre la materia que ambos sectores manifestaban hace algunos años.
En primer lugar, fue el propio alcalde de San Bernardo, Christopher White (PS), quien comentó la semana pasada que ‘hemos planteado, por ejemplo, que militares colaboren en tareas de copamiento, porque aquí el problema que hay es que no tenemos capacidad de respuesta, esa es la verdad (…), hoy, yo no entiendo cómo las Fuerzas Armadas, que tienen una carrera, que tienen recursos, que tienen herramientas, no nos pueden ayudar. Yo me pregunto si la respuesta es porque ellos no quieren, porque es de toda lógica que lo hagan. Entonces, la pregunta es: ‘¿Por qué no nos ayudan?”.
A su petición se sumó el legislador y jefe de la bancada socialista, Raúl Leiva, quien dijo en Radio Bío-Bío que ‘no solo estamos de acuerdo, sino que aprobamos la reforma constitucional que lo habilita y que permite, a través de un decreto con fuerza de ley, que se pueda, por ejemplo, realizar control en las fronteras’.
Agregó que ‘lo que solicita el alcalde es algo que el Congreso Nacional ya aprobó y notificó con la modificación constitucional, pero que no avanza en la tramitación legislativa durante este período’.
Incluso, la postura tomó una visión institucional al interior del socialismo con el respaldo de la propia presidenta de la colectividad, Paulina Vodanovic, quien aseguró en CNN Chile que ‘la situación que se está viviendo en las grandes ciudades, y no hablo solo por la Región Metropolitana, también hablo por mi región (Maule), hay muchas lugares o poblaciones que están sufriendo los embates del narcotráfico, del crimen organizado; la presencia policial ya no es suficiente’.
Asimismo, afirmó que ‘no se trata de que (las FF.AA.) se conviertan en policías o carabineros, pero sí que puedan integrar a las fuerzas de tareas. De manera tal que les puedan proporcionar algún tipo de colaboración a las propias fuerzas policiales para que ingresen a ciertos sectores, para que hagan un patrullaje, para que den también cierta señal de protección’.
Rechazo comunista
Esta idea que se ha propagado al interior de París 873 —sede del Partido Socialista— ha encontrado un fuerte rechazo en uno de los partidos que se han convertido en compañeros de ruta en la última década: el Partido Comunista.
El diputado de la colectividad que preside Lautaro Carmona, Marcos Barraza, comentó que ‘las Fuerzas Armadas tienen una misión constitucional y una doctrina orientada a la defensa del país frente a amenazas externas. El control del orden público corresponde a las policías. Por eso hemos planteado fortalecer a las policías, aumentar su dotación, sus capacidades operativas y su capacidad para enfrentar el crimen organizado. Chile necesita una estrategia de seguridad consistente, no una sucesión de eslóganes que cambian según la coyuntura’.
Por su parte, la legisladora PC, Nathalie Castillo, señaló que ‘no estoy de acuerdo con sacar a las Fuerzas Armadas a la calle como respuesta a la crisis de seguridad. En Chile todavía no contamos con reglamentos plenamente acordados sobre el uso de la fuerza, y eso ya representa una alerta importante’.
Otro de los rechazos a la idea socialista vino del propio presidente del PC. En ‘Estado Nacional’, Lautaro Carmona comentó que ‘mientras no agotemos las capacidades que tengan las fuerzas policiales, el número, o sea, hay que aumentar la dotación, es más fácil aumentar profesionalmente desde el punto de vista de fortaleza de Estado. No una cosa transitoria, porque las Fuerzas Armadas no están hechas para la tarea de la seguridad integral’.
Cabe recordar que desde el Frente Amplio ya se han manifestado posiciones contrarias a la presencia de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad. Por ejemplo, cuando el gobierno del expresidente Sebastián Piñera desplegó, específicamente, al Ejército y a la Armada durante el estallido social, hubo distintas reacciones en la colectividad. En octubre de 2019, en una entrevista con radio Cooperativa, la actual senadora Beatriz Sánchez comentó que ‘no me gustan los militares en la calle, me gustaría mucho más que fuera con Carabineros y con un buen dispositivo policial, pero hoy día lo principal es asegurar a las familias en sus casas’.
El Gobierno le ha puesto un cierre definitivo a la idea de que las FF.AA. se sumen a las labores de seguridad en las calles.
En tanto, en un encuentro con empresarios, el Presidente José Antonio Kast sostuvo que ‘en estos días de grandes tragedias y de asesinatos horribbles de niños, se levanta la voz para decir que las Fuerzas Armadas tienen que salir a la calle, pero las veces que han salido, salieron en el estallido’.
Por su parte, el biministro Claudio Alvarado también se refirió al respecto: ‘Hoy día, la situación de los militares está concentrada en el apoyo que nos dan en la macrozona norte en el control de las fronteras y en la macrozona sur en el control de la violencia. Por lo tanto, son situaciones excepcionales, y el control del orden público está radicado en las fuerzas policiales’.
Cabe recordar que el mandatario, en años anteriores, ha manifestado una postura a favor de la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles. El 20 de octubre de 2019, a través de una publicación en su cuenta de X, señaló: ‘Estamos cansados de ver a los militares retrocediendo. Estamos cansados de la Plaza Italia como centro de la impunidad. Estamos cansados de los saqueos. Es el momento. Llegó la hora. Hay que volver a imponer el orden y la seguridad. Somos millones los que queremos la paz’.
Fuente: El Mercurio



